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Tiendologuia.comCuando un niño presenta alguna dificultad que repercute en el ámbito académico, afortunadamente, existen una serie de recursos que ayudan y apoyan a esos niños. Ya sea, si tienen dislexia, problemas de atención o algún trastorno o enfermedad más relevante, en las escuelas se suele desplegar un sistema de apoyo con profesionales que ayudan a que estos niños se integren y puedan mejorar su rendimiento académico, lo cual es muy positivo, a pesar de que todavía habría que mejorar muchas cosas. ¿Pero qué ocurre en el caso totalmente opuesto? Hay muchos niños que presentan unas aptitudes magníficas para el desarrollo de su capacidad intelectual, y con ellos no se hace nada fuera de lo ordinario. Estos niños deben seguir el mismo ritmo que los demás, con los mismos temarios e incluso infinidad de veces pasan desapercibidos. Desde mi punto de vista es un tremendo error no prestar más atención a estos niños, a los que si se les refuerza y se le potencian sus aptitudes podrían ser adultos altamente cualificados y ello repercutiría positivamente en nuestra sociedad.

Existen un sinfín de términos para designar y clasificar los diferentes tipos de “capacidades intelectuales”, ya que el ser humano parece tener la necesidad de organizar y etiquetar todo, hasta a nosotros mismos. Dentro de la temática del superdotado podemos encontrar términos como genio, prodigio, talentoso, precoz, altas capacidades, etc. Para desarrollar este tema de forma más simple, me voy a centrar en el ámbito educativo o escolar para diferenciar entre alumnos con altas capacidades, alumnado talentoso y superdotados.

El alumno superdotado representa entre un 1 y un 2% del alumnado de altas capacidades. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como superdotado a toda persona que supera un coeficiente intelectual de 130 en un test homologado de inteligencia.

El alumno talentoso suele mostrar aptitudes y habilidades especiales hacia un ámbito concreto (artístico, verbal, matemático…).

El alumno con altas capacidades intelectuales tiene una capacidad intelectual superior a la media (CI=100), y constituyen entre el 15-20% de la población. Son niños muy creativos y motivados por aprender cosas nuevas.

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Tiendologuia.com - Actualmente, la corrupción es uno de los temas que más preocupa a la población. Parece que no podemos escapar a políticos, que una vez que llegan al poder, olvidan su vocación inicial de ayudar al pueblo y se dejan atrapar por tramas de cobros ilegales y numerosos tratos de favor. ¿Es la corrupción algo que no se puede evitar? ¿todos los seres humanos son o pueden llegar a ser corruptos? Desde la psicología se ha estudiado este supuesto para dar mayor claridad a este tema.

La corrupción no es exclusiva de la especie humana, ya que se han evidenciado conductas corruptas en chimpancés, abejas e incluso hormigas. Entre los seres humanos, tampoco es exclusiva de los políticos ni de los empresarios, sino que afecta ampliamente a toda la sociedad.

Las personas suelen intentar sacar provecho de las situaciones para obtener alguna ganancia, ya sea material o emocional, es algo que ayuda a mejorar la supervivencia de la especie, pero a la vez, también
los seres humanos cuentan con mecanismos biológicos que dificultan los comportamientos deshonestos y el comportamiento no ético. Cuando engañamos o mentimos sentimos una excitación emocional, en menor o mayor medida, culpable de los malos sentimientos que emergen a posteriori. Casi todos nos hemos sentido mal tras decir una mentira o realizar un engaño, incluso nos alteramos a nivel fisiólogico, se nos acelera el corazón, sudamos, …pero mientras más repetimos o nos habituamos a una reacción emocional, más leves son sus efectos. Es decir, cuantas más veces mintamos o engañemos, menos negativamente nos sentiremos. La primera vez, te sientes mal pero a la décima vez que engañas estás tan habituado que apenas sientes malestar alguno.

¿Cómo podemos prevenir la corrupción? Una de las primeras claves, sería intentar ser inflexibles y no ceder ante ningún comportamiento corrupto para evitar la habituación y convertirlo en un comportamiento habitual.

Otra clave sería un mayor control. En 2014, la revista científica Frontiers in Behavioral Neuroscience publicó el resultado de un experimento en el que se simulaba una subasta y se podía sobornar al subastador para obtener mayores beneficios. Los resultados de este experimento concluyeron que los subastadores y sobornadores eran menos corruptos cuando sabían que podían ser observados. Si existe la posibilidad de que nos pillen, la probabilidad de ser corrupto disminuye.

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¿Por qué los bebés lloran y necesitan estar con su madre o con una figura cuidadora? Podríamos pensar que la razón fundamental es porque necesitan alimento y cobijo para poder sobrevivir, pero existe algo más, el apego, que resulta de vital importancia para nuestro desarrollo como adultos funcionales y equilibrados.

¿Qué es el apego? El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. El apego es la necesidad del bebé de estar próximo a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado.

Fue el psicólogo John Bowlby (1907-1990) quien al trabajar en instituciones con niños privados de la figura materna, realizó una serie de observaciones que le condujeron a formular la Teoría del apego.
La tesis fundamental de la Teoría del Apego es que un niño puede ser más seguro, ansioso o temeroso, dependiendo en gran medida por lo accesible y cercana que sea su principal figura de afecto (persona con que se establece el vínculo).

El apego proporciona la seguridad emocional del niño: ser aceptado y protegido incondicionalmente. Este planteamiento también puede observarse en distintas especies animales y tiene las mismas consecuencias: la proximidad deseada de la madre como base para la protección y la continuidad de la especie.

El trabajo de Bowlby estuvo influenciado por el etólogo Konrad Lorenz (1903-1989), quien en sus estudios con gansos y patos en los años 50, reveló que las aves podían desarrollar un fuerte vínculo con la madre (teoría instintiva) sin que el alimento estuviera de por medio. En su libro, que personalmente recomiendo, El anillo del rey Salomón, Lorenz explica como los patos recién nacidos fijan su impronta en lo primero que ven y lo siguen como si fuese su madre. De hecho a Lorenz le ocurrió y era perseguido por su grupo de patos por donde quiera que iba, creyendo estos que seguían a su mamá.
Harry Harlow (1905-1981), realizó unos estudios , a mi parecer bastante crueles, relacionados con la crianza y la privación afectiva con macacos en la década de los años 60. Uno de sus trabajos más conocidos es el que confirma la llamada “teoría de la madre suave” o de la madre subrogada, una investigación basada en el comportamiento de las crías de monos rhesus.

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amano La mayoría de los investigadores coinciden en que sentir celos es un sentimiento universal inherente al ser humano. Como explicaba Ralph Linton, antropólogo americano, existen culturas donde los celos apenas se manifiestan, únicamente cuando los individuos están ebrios, con lo que a pesar de su cultura, los celos aparecen cuando se tiene el raciocinio nublado y no en plenas facultades.

Los celos son unas emociones o sentimientos negativos, es por ello que quienes los sienten se encuentran muy mal, acarreando otra sintomatología negativa más amplia y variada tal como ansiedad, pensamientos obsesivos, compulsiones, manías….

Prácticamente todo el mundo siente celos alguna vez a lo largo de su vida. Cuando somos niños podemos sentir celos cuando nace un nuevo hermano o primo que nos desbanca de nuestro trono.

Más tarde formamos relaciones de amistad y podemos a volver a sentir celos si a nuestra querida amiguita o amiguito de pronto le apetece pasar algo más de tiempo con otra niña o niño. Cuando somos adolescentes también podemos a volver a sentir esta sensación tan desagradable, el chico que nos gusta se fija en otra chica, o nos damos cuenta de que a nuestra pareja le atrae otra persona, que un profesor muestre preferencia por un compañero de clase al que nosotros no le encontramos nada de especial. Celos entre hermanos, porque pensamos que los padres tienen alguna predilección y no somos nosotros…en fin, que en más de una ocasión nos podemos sentir invadidos por los celos, sus síntomas y sus consecuencias.

¿Por qué sentimos celos? Básicamente, al ser algo que parece común a todos los seres humanos, podríamos pensar que es como un mecanismo de defensa que nos pone alerta de que algo no funciona bien dentro de las relaciones personales. A veces puede que incluso los celos tengan una causa real, que verdaderamente sintamos que el padre siente algo especial por el hermano pequeño o que a nuestra querida amiga le guste pasar más tiempo con otra amiga. Otras veces, los celos tienen una base menos realista, y ahí es cuando los problemas se agravan. La típica persona que piensa que su pareja le va a engañar o se va a enamorar del chico que viene repartiendo el correo o de cualquiera que pasa y empiezan a surgir la sospecha y la desconfianza.

Si nuestro caso se encuentra en el ejemplo de los celos con una base real, podemos manejarlos de manera más sencilla y con mayor eficacia. En el segundo caso, también podemos conseguir disminuir o eliminar esa sensación tan negativa, pero debemos hacer un esfuerzo mayor para conseguirlo. En estos casos, acudir a un especialista sería muy recomendable y sano tanto para la persona que siente esas emociones como para su entorno que padece las consecuencias.

Voy a enumerar algunas causas de por qué sentimos celos:

- Baja autoestima. Normalmente sentimos celos porque no nos valoramos lo suficiente. No estamos seguros de nuestra valía o a nivel físico o a nivel personal y no nos sentimos merecedores del amor que recibimos. En este punto, aprender a quererse uno mismo y a valorar todo lo bueno que hay en nuestro interior sería el primer paso para eliminar de nuestra vida sentir celos.

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La adolescencia es un periodo bastante temido por los padres. Es una etapa con unas características propias que la diferencian de la infancia y de la etapa adulta. Podríamos decir que empieza cronológicamente a los 12 años y acaba a los 18 años. Aunque cada persona vive la adolescencia de una manera, existen rasgos generales dentro de este periodo, como por ejemplo:

Cambios físicos drásticos. El típico “estirón”, descrito como un periodo de crecimiento acelerado en altura, peso, órganos internos y su sistema muscular y esquelético. En las chicas se inicia la menstruación y el crecimiento de senos y vello púbico y los chicos también desarrollan vello púbico y facial, además de cambios en la voz. Todo esto unido a un posible problema de acné, hace que estos cambios notables a nivel físico desestabilicen en alguna medida a nuestros queridos adolescentes.

Cambios intelectuales. En este período el adolescente desarrolla el pensamiento abstracto y la toma de decisiones. Empiezan a formar una personalidad de cara al futuro, y es entonces cuando experimentan con la ropa, la música, incluso empiezan a interesarse por temas políticos o sociales. En esta etapa se necesita tener una imagen más clara de “quién soy” y “hacia dónde me dirijo”, que en la infancia no es tan necesaria.

Cambios emocionales. Lo más característico de la adolescencia es la importancia del círculo de iguales, es decir, no sólo de sus amigos o amigas, sino también del entorno de su misma edad. Es muy importante sentirse aceptado por un grupo. Es en la etapa del ser humano en la que esta distinción es más importante. Lo que opinen los demás y si tengo muchos o pocos amigos, es de vital importancia para la mayoría de los adolescentes. También es relevante el sentirse valorados y escuchados por sus padres y familiares, así como sentir un mayor grado de libertad.

¿Cómo trato a mi hijo/a adolescente? Es normal que surjan ciertos roces en la convivencia con un adolescente, pero podemos superar esta etapa consiguiendo que nuestros chicos y chicas tengan una buena adolescencia y pasen a la etapa adulta de forma equilibrada. Aquí os dejo unos consejos:

Demostrar el amor: claramente, ustedes quieren incondicionalmente a sus hijos, pero no está de más hacérselo saber. En generaciones anteriores no era habitual escuchar de los padres un “te quiero” o recibir un abrazo sin motivo aparente, sólo por que apeteciera darlo. Debemos dejar la vergüenza a un lado y expresar los sentimientos de forma más abierta. Todo el mundo necesita cariño y si la persona se siente querida, sus emociones son más positivas.

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