Revista Todo


El laurel de Indias es una de las muchas especies de la familia Moráceas, la misma que la higuera y la morera, que tiene entre sus características comunes la producción de una resina blanquecina o látex. Su nombre científico es Ficus microcarpa (que también aparece con el nombre sinónimo de Ficus retusa), en la que el nombre genérico alude al nombre que los romanos daban a la higuera cultivada, del mismo género que la especie que nos ocupa; el nombre específico alude al tamaño pequeño de su fruto. El género Ficus tiene multitud de especies que se han importado como ornamentales, como es el caso de la higuera llorona (Ficus benjamina), muy utilizado en interiores, de hojas terminadas en una larga punta; el árbol del caucho (Ficus elastica) que además de su aplicación original para obtener caucho, también se utiliza como ornamental, por su grandes hojas de yemas rojizas, en interiores y macetas; la higuera ferruginosa (Ficus rubiginosa), con sus características hojas de envés color óxido; el ficus de hoja violín (Ficus lyrata) que tiene las hojas estranguladas en la mitad, dando el aspecto de un violín, etc. En la capital de Málaga, un auténtico jardín botánico del género Ficus, también se encuentran ejemplares del ficus de las pagodas (Ficus religiosa), o el ficus alto (Ficus altissima), pero son raros en el conjunto de la Península Ibérica.

Se trata de un árbol perennifolio que, en buenas condiciones, puede alcanzar un porte notable, de hasta 25 m de altura, aunque normalmente no suele pasar de los 10 m en las ciudades. Tronco grueso, de corteza grisácea y muy rugosa; cruz relativamente baja, ramificándose en ramas abiertas, dando lugar a una copa hemiesférica, muy tupida, dando una buena sombra; con el tiempo de las ramas principales crecen raíces aéreas que van descendiendo hasta alcanzar el suelo, momento en el que empiezan a cumplir su función, a la vez que, a modo de columnas, contribuyen a mantener la copa sin romperse las ramas. Hojas caducas en disposición alterna, con peciolo corto y limbo pequeño, de 3-8 cm de largo por 1,5-4,5 cm de ancho, simples, de borde entero, forma elíptica u obovada, estrechadas en la punta, gruesas, lampiñas, de textura correosa (de donde le viene el nombre equívoco de “laurel”), verde brillante por el haz y más clara por el envés. Flores unisexuales en el mismo pie (monoicas), muy pequeñas, agrupadas en inflorescencias en un receptáculo carnoso sentado con un poro distal u ojo, sobre un pezón corto y grueso, de forma que las flores masculinas se disponen en la parte apical y las femeninas en la basal. Estas flores tienen un periantio de una sola envuelta, con flores masculinas con 2-3 estambres y femeninas con un pequeño pistilo tricarpelar soldado, dando una sola cavidad. El fruto realmente es una diminuta nuececilla (lo que llamamos “huesos” de la higuera), pero la infrutescencia, un caso especial llamada sicono, que representa un pequeño “higo”, que genera a su alrededor unas envolturas carnosas que van oscureciéndose y terminan por arrugarse y colgar de las ramas.

» Leer Más ...

El laurel es un árbol de la familia de las Lauráceas, la misma que la de especies exóticas tales como el aguacate, el canelo y el alcanforero, caracterizados por sus hojas correosas, aromáticas, ricas en aceites esenciales. Su nombre científico es Laurus nobilis, en la que la parte genérica alude al nombre que daban los romanos al laurel (laurus) y la parte específica a su condición de árbol de la nobleza, relacionado desde antiguo con las victorias y las gestas. Del mismo género es el laurel canario (Laurus azorica), de las islas de la Macaronesia, aunque también en algún punto de Africa continental, con hojas tomentosas.

Es un árbol perennifolio, de pequeño tamaño, no superando los 10 m de altura, siendo corriente que tenga no más de 6 m. Tronco derecho, columnar, de corteza lisa, de color pardo-grisáceo, apenas con nudos; ramificación erguida, con ramas jóvenes verdosas y glabras, dando lugar a una copa densa pero oval alargada, algo irregular. Hojas perennes y en disposición alterna, con un peciolo bien desarrollado, de hasta 1 cm de largo, limbo alargado, de forma lanceolada, de 6-12 cm de largo por 2,5-4 cm de ancho, de consistencia correosa, glabra, color verde oscuro y poco lustroso por el haz, más claro por el envés y aromática al estrujarla, por la presencia de glándulas esenciales. Flores unisexuales en pies diferentes (laureles machos y hembras); las flores masculinas en inflorescencias racimosas que parten de la axila de las hojas, con periantio de color blanco-amarillento, formado por una sola envoltura de 4 piezas petaloideas y 8-12 estambres que se abren por ventanitas longitudinales, algunos con dos nectarios en la base, uno a cada lado; flores femeninas en inflorescencias parecidas, flores iguales pero en lugar de estambres tienen un pistilo verdoso en el centro y 4 filamentos estériles alrededor (estambres abortados o estaminodios). Fruto carnoso tipo drupa, parecido a una aceituna, de forma ovoide, de unos 10-15 mm de largo, inicialmente verdosos, tomando un color oscuro con tintes violáceos en la madurez.

» Leer Más ...

La jacaranda o palisandro es un árbol de la familia Bignoniáceas, plantas tropicales y subtropicales, la mayoría de América del Sur, que comprende multitud de especies que, como las catalpas, son ampliamente utilizadas como ornamentales. Su nombre científico es Jacaranda mimosifolia, en la que la parte genérica alude a la versión latina del nombre guaraní de la planta (jacarandá), y la parte específica alude a sus hojas compuestas y bipinnadas, que recuerdan a las de una mimosa. Estas hojas también se han asemejado a las de algunos helechos arborescentes, de ahí que los ingleses le llamen popularmente fern tree (literalmente “árbol-helecho”). No hay otras especies de este género que se hayan importado en jardinería, por lo que este árbol es inconfundible con ningún otro.

Se trata de un árbol caducifolio que puede alcanzar los 15 m de altura, aunque normalmente no pasa de los 10 m. Su tronco es recto, de corteza fina y color pardusco; ramificación abierta, danto lugar a una copa aparasolada, algo irregular. Hoja caduca y dispuesta de forma alterna, de peciolo relativamente corto y limbo muy largo, de unos 15-20 cm, compuesto y imparipinnado, formado por 13 segmentos provistos cada uno de dos foliolos opuestos de forma oval-lanceolada, terminados en punta aguda y uno impar terminal, vede brillante por el haz y por el envés. Flores hermafroditas, irregulares, con un periantio formado por un cáliz corto con sépalos fundidos en forma de campana y con 5 lóbulos pequeños; corola muy grande y vistosa, de color violáceo, con pétalos soldados para dar una forma tubular acampanada, algo arqueadas, dejando 5 lóbulos desiguales y divergentes en el ápice. Androceo con 4 estambres didínamos (dos más largos que los otros dos) insertos en el tubo de la corola, con anteras de una sola teca, y un estaminodio alargado con pelos glandulíferos en el ápice. Gineceo de ovario súpero, cilíndrico, algo aplastado, con dos cavidades y numerosos rudimentos seminales, estilo delgado, estigma formado por dos laminillas. Frutos secos y dehiscentes, tipo cápsula, de forma orbicular y aplastada, algo carnosa y verde con tintes violáceos al principio, para lignificarse posteriormente y tomar un color pardo, abriéndose en dos valvas escamosas, de borde ondulado, liberando semillas delgadas, planas, de color pardo oscuro y con alas membranosas para la diseminación anemócora.

» Leer Más ...

El gigantón, ailanto, o árbol del cielo, es una de las pocas especies aquí conocidas de la exótica familia de las Simarubáceas, todas las cuales son amargas y generalmente de hojas pinnado-compuestas. Su nombre científico es Ailanthus altissima, en el que la parte genérica alude al malayo aylanto, que significa “árbol del cielo”, y la parte específica alude a rápido crecimiento en altura, cuyas ramas se dice que ocultan las nubes; de hecho uno de sus nombres castellanos es “gigantón” por la misma razón. No se conoce en nuestra región ninguna otra especie importada de este mismo género, por lo que es inconfundible, aunque en su forma arbustiva ha sido confundida con el zumaque (Rhus coriaria), pese a que ésta es de una familia completamente diferente.

Se trata de un árbol que inicialmente tiene porte e arbolillo, pero que rápidamente adquiere un porte arbóreo que puede alcanzar los 25 m de altura, aunque lo normal es que no supere los 20 m. Sus raíces crecen superficialmente y se extienden a gran distancia, brotando de ellas retoños de manera profusa. Tronco moderadamente grueso, incluso en ejemplares muy altos, de corteza pardo-grisácea, al principio lisa, pero haciéndose luego rugosa, con bandas verticales; ramillas de color rojizo, con ramificación poco abierta cuando crece en alineaciones, dando una copa alargada, pero si se le deja espacio tiende a abrirse, dando lugar a copas aparasoladas algo irregulares. Hoja perenne y en disposición alterna, con un peciolo largo, terminado en un pezón dilatado en la base, para formar un receptáculo hueco, de olor fétido cuando se estruja; limbo muy grande, de 40-60 cm de largo, pero compuestas y paripinnadas, formadas por 7-9 pares de foliolos (a menudo confundidas como hojas verdaderas), de forma oval-lanceolados, de borde entero, verde lustroso en el haz y más pálido en el envés, cada uno con una glándula en la parte inferior del ápice. Flores unisexuales en distinto pie (dioicas: gigantones machos y hembras) o bien hermafroditas, dispuestas en inflorescencias tipo panículos de hasta 30 cm; cada una un con periantio de color verdoso, olor muy desagradable, con un cáliz de 1 mm formado por 5 sépalos fundidos, dejando 5 lóbulos triangulares; corola con 5 pétalos libres, de forma alargada, de 2,5-4 mm de largo, color verdoso y tomento blanco en la cara interna; androceo formado por 10 estambres en dos verticilos que se insertan en la base de un disco con 10 lóbulos estériles (estaminodios); gineceo abortado en las flores masculinas, formado por 2-5 hojas carpelares libres, cada una con un solo rudimento seminal. Fruto seco, con semillas aplastadas y alargadas, de 3-4,5 mm de largo, más estrechas en los extremos, escotadas lateralmente, de color amarillento o pardo-rojizo y rodeadas de un ala membranosa (sámaras).

» Leer Más ...

La higuera loca, que en algunos lugares llaman también “ficus gigante” por el enorme porte que llegan a alcanzar, o incluso “higuera australiana”, o “árbol de las lianas”, es una de las muchas especies de la familia Moraceae del género Ficus, nombre que es del mismo género que el que nos ocupa, todos caracterizados por su característico fruto tipo sicono (higo). El nombre científico es Ficus macrophylla, en la que la parte genérica alude al nombre latino de la higuera, y la parte específica alude al gran tamaño de sus hojas, aunque hay otras especies que la tienen aún más grandes, como el árbol del caucho (Ficus elastica), que pueden llegar a medir 30 cm de largo, y que podemos ver también en jardines y en macetas. Se ha descrito una subespecie de Tasmania, Ficus macrophylla ssp. columnaris que tienen la cualidad de producir numerosas raíces aéreas a modo de lianas (de ahí que en algunos lugares se le llame “árbol de las lianas”) que llegan a formar columnas que apuntalan a las pesadas ramas.

Es un árbol perennifolio, de porte variable, pudiendo llegar a ser gigantesco, alcanzando a veces más de 60 m de altura, aunque en nuestro país no pasa de los 25 m, con un extraordinario desarrollo del sistema radicular, que se extiende superficialmente alcanzando grandes distancias para conseguir agua. Tronco grueso, de color grisáceo y de textura finamente rugosa, como la higuera y con una ramificación profusa, abierta, dando lugar a una copa enorme que el árbol mantiene gracias a la capacidad de la subespecie columnaris de generar raíces aéreas (cuando la rama es vieja y hay suficiente humedad ambiental) que brotan de las ramas principales y cuelgan, creciendo hasta alcanzar el suelo, donde arraigan; con el tiempo, estas raíces aéreas a modo de lianas que van engrosándose hasta convertirse en columnas que hacen de contrafuerte para soportar el peso de las ramas y evitar que el árbol se parta. Este detalle de su biología le confiere un aspecto muy llamativo, selvático, que lo convierte en un espléndido árbol ornamental, apto para presidir plazas o jalonar entradas a parques. Su hoja es perenne y en disposición alterna, dirigidas gay arriba, lo que nos recuerda a la del magnolio, con un peciolo desarrollado, de 4-7 cm de largo, y un limbo muy grande, de 10-23 cm de largo y 5-10 cm de ancho, de consistencia coriácea, borde entero, forma oval, nervio central sobresaliente, terminada en ápice corto y romo, de color verde oscuro y brillante por el haz y de color pardo-rojizo y mate en el envés. Flores unisexuales en el mismo pie (monoicas), muy pequeñas, agrupadas en inflorescencias en un receptáculo carnoso sentado con un poro distal u ojo, sobre un pezón corto y grueso, de forma que las flores masculinas se disponen en la parte apical y las femeninas en la basal. Estas flores tienen un periantio de una sola envuelta, con flores masculinas con 2-3 estambres y femeninas con un pequeño pistilo tricarpelar soldado, dando una sola cavidad. El fruto realmente es una diminuta nuececilla (lo que llamamos “huesecillos” de la higuera), pero la infrutescencia es un caso especial llamada sicono, que representa un pequeño “higo” de 1,5-3 cm de diámetro, verde de joven y de color púrpura con puntos blanquecinos en la madurez, sobre un pedúnculo recio y bien desarrollado, que cuelgan solitarios o en parejas en el extremo de ramillas.

» Leer Más ...

«Anterior | 1 | 2 | 3 | ...| 44 | 45 | 46 | Siguiente»