Revista Todo
El gigantón, ailanto, o árbol del cielo, es una de las pocas especies aquí conocidas de la exótica familia de las Simarubáceas, todas las cuales son amargas y generalmente de hojas pinnado-compuestas. Su nombre científico es Ailanthus altissima, en el que la parte genérica alude al malayo aylanto, que significa “árbol del cielo”, y la parte específica alude a rápido crecimiento en altura, cuyas ramas se dice que ocultan las nubes; de hecho uno de sus nombres castellanos es “gigantón” por la misma razón. No se conoce en nuestra región ninguna otra especie importada de este mismo género, por lo que es inconfundible, aunque en su forma arbustiva ha sido confundida con el zumaque (Rhus coriaria), pese a que ésta es de una familia completamente diferente.

Se trata de un árbol que inicialmente tiene porte e arbolillo, pero que rápidamente adquiere un porte arbóreo que puede alcanzar los 25 m de altura, aunque lo normal es que no supere los 20 m. Sus raíces crecen superficialmente y se extienden a gran distancia, brotando de ellas retoños de manera profusa. Tronco moderadamente grueso, incluso en ejemplares muy altos, de corteza pardo-grisácea, al principio lisa, pero haciéndose luego rugosa, con bandas verticales; ramillas de color rojizo, con ramificación poco abierta cuando crece en alineaciones, dando una copa alargada, pero si se le deja espacio tiende a abrirse, dando lugar a copas aparasoladas algo irregulares. Hoja perenne y en disposición alterna, con un peciolo largo, terminado en un pezón dilatado en la base, para formar un receptáculo hueco, de olor fétido cuando se estruja; limbo muy grande, de 40-60 cm de largo, pero compuestas y paripinnadas, formadas por 7-9 pares de foliolos (a menudo confundidas como hojas verdaderas), de forma oval-lanceolados, de borde entero, verde lustroso en el haz y más pálido en el envés, cada uno con una glándula en la parte inferior del ápice. Flores unisexuales en distinto pie (dioicas: gigantones machos y hembras) o bien hermafroditas, dispuestas en inflorescencias tipo panículos de hasta 30 cm; cada una un con periantio de color verdoso, olor muy desagradable, con un cáliz de 1 mm formado por 5 sépalos fundidos, dejando 5 lóbulos triangulares; corola con 5 pétalos libres, de forma alargada, de 2,5-4 mm de largo, color verdoso y tomento blanco en la cara interna; androceo formado por 10 estambres en dos verticilos que se insertan en la base de un disco con 10 lóbulos estériles (estaminodios); gineceo abortado en las flores masculinas, formado por 2-5 hojas carpelares libres, cada una con un solo rudimento seminal. Fruto seco, con semillas aplastadas y alargadas, de 3-4,5 mm de largo, más estrechas en los extremos, escotadas lateralmente, de color amarillento o pardo-rojizo y rodeadas de un ala membranosa (sámaras).

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La higuera loca, que en algunos lugares llaman también “ficus gigante” por el enorme porte que llegan a alcanzar, o incluso “higuera australiana”, o “árbol de las lianas”, es una de las muchas especies de la familia Moraceae del género Ficus, nombre que es del mismo género que el que nos ocupa, todos caracterizados por su característico fruto tipo sicono (higo). El nombre científico es Ficus macrophylla, en la que la parte genérica alude al nombre latino de la higuera, y la parte específica alude al gran tamaño de sus hojas, aunque hay otras especies que la tienen aún más grandes, como el árbol del caucho (Ficus elastica), que pueden llegar a medir 30 cm de largo, y que podemos ver también en jardines y en macetas. Se ha descrito una subespecie de Tasmania, Ficus macrophylla ssp. columnaris que tienen la cualidad de producir numerosas raíces aéreas a modo de lianas (de ahí que en algunos lugares se le llame “árbol de las lianas”) que llegan a formar columnas que apuntalan a las pesadas ramas.

Es un árbol perennifolio, de porte variable, pudiendo llegar a ser gigantesco, alcanzando a veces más de 60 m de altura, aunque en nuestro país no pasa de los 25 m, con un extraordinario desarrollo del sistema radicular, que se extiende superficialmente alcanzando grandes distancias para conseguir agua. Tronco grueso, de color grisáceo y de textura finamente rugosa, como la higuera y con una ramificación profusa, abierta, dando lugar a una copa enorme que el árbol mantiene gracias a la capacidad de la subespecie columnaris de generar raíces aéreas (cuando la rama es vieja y hay suficiente humedad ambiental) que brotan de las ramas principales y cuelgan, creciendo hasta alcanzar el suelo, donde arraigan; con el tiempo, estas raíces aéreas a modo de lianas que van engrosándose hasta convertirse en columnas que hacen de contrafuerte para soportar el peso de las ramas y evitar que el árbol se parta. Este detalle de su biología le confiere un aspecto muy llamativo, selvático, que lo convierte en un espléndido árbol ornamental, apto para presidir plazas o jalonar entradas a parques. Su hoja es perenne y en disposición alterna, dirigidas gay arriba, lo que nos recuerda a la del magnolio, con un peciolo desarrollado, de 4-7 cm de largo, y un limbo muy grande, de 10-23 cm de largo y 5-10 cm de ancho, de consistencia coriácea, borde entero, forma oval, nervio central sobresaliente, terminada en ápice corto y romo, de color verde oscuro y brillante por el haz y de color pardo-rojizo y mate en el envés. Flores unisexuales en el mismo pie (monoicas), muy pequeñas, agrupadas en inflorescencias en un receptáculo carnoso sentado con un poro distal u ojo, sobre un pezón corto y grueso, de forma que las flores masculinas se disponen en la parte apical y las femeninas en la basal. Estas flores tienen un periantio de una sola envuelta, con flores masculinas con 2-3 estambres y femeninas con un pequeño pistilo tricarpelar soldado, dando una sola cavidad. El fruto realmente es una diminuta nuececilla (lo que llamamos “huesecillos” de la higuera), pero la infrutescencia es un caso especial llamada sicono, que representa un pequeño “higo” de 1,5-3 cm de diámetro, verde de joven y de color púrpura con puntos blanquecinos en la madurez, sobre un pedúnculo recio y bien desarrollado, que cuelgan solitarios o en parejas en el extremo de ramillas.

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La falsa acacia es una de las muchas especies de la gran familia de las Leguminosas, plantas cuyos frutos son las típicas legumbres, y subfamilia Papilionoideas, con flores irregulares amariposadas. Su nombre científico es Robinia pseudoacacia, en el que su parte genérica alude a un botánico francés de la edad media llamado Jean Robin, y la parte específica alude al hecho de que es una falsa acacia, ya que a diferencia de las acacias, que tienen inflorescencias globosas con flores regulares, ésta tiene flores amariposadas o papilionáceas. Especie ornamental, se han obtenido en viveros diversas variedades, tales como la “Pyramidalis”, la “Tortuosa”, la “Unifolia”, etc. Se conocen otras especies del género Robinia que igualmente han merecido la atención como ornamentales, entre las que destaca la acacia rosa (Robinia hispida), del sudeste de Estados Unidos, de flores rosadas o rojizas, la falsa acacia viscosa (Robinia viscosa), de Carolina (Estados Unidos) y de flores rosadas con una mancha amarilla, etc.

Se trata de un árbol caducifolio que puede alcanzar hasta los 25 m de altura, aunque normalmente no supera los 15 m. Su raíz es gruesa, con crecimiento superficial, y de donde pueden brotar retoños a larga distancia. Tronco no muy grueso, de corteza pardo-amarillenta y de textura resquebrajada; ramificación algo abierta, dando lugar a una copa amplia pero irregular, con muchas ramas, las más jóvenes con espículas espinosas y ramillas tomentosas, volviéndose pronto lampiñas, con agudas costillas longitudinales. Hojas caducas y en disposición alterna, grandes, de unos 32 cm de largo, con un peciolo articulado en la base, limbo compuesto e imparipinnado, con 3-9 pares de foliolos más una impar apical, de 2,5-5 mm de largo, ovalados, de borde entero, verde poco brillante en el haz, más claro y tomentosa de joven en el envés, lampiños, redondeados o truncados en el ápice, donde presenta un pequeño pico. Flores hermafroditas, irregulares, amariposadas y aromáticas, dispuestas en inflorescencias tipo racimos axilares colgantes, de 10-25 cm de largo, con pedúnculos florales de 3-12 mm. Periantio con un cáliz de 4-7,5 mm, con sépalos parcialmente unidos en forma de campana, con dos labios cortos, e superior con dos dientes y el inferior con tres dientes; corola de 15-20 cm, con pétalos de color blanco, todos con uña, siendo el estandarte ovalado, escotado en el ápice y lampiño, tan largo como las alas, quilla igual de larga pero en forma de faca, con dos orejuelas en la base; androceo con 10 estambres desiguales, 9 soldados al tubo por sus filamentos y uno libre; gineceo formado por un ovario sobre un pie alargado, con estigma acodado en la base, tomentoso en el ápice, rematado por un estigma hemiesférico. Fruto seco y dehiscente, tipo legumbre, alargada, pardo-rojiza en la madurez, de 5-12 cm de largo y 1-1,5 cm de ancho, comprimida lateralmente, pero sin estrangularse entre las semillas, con un dorso ligeramente alado, que se abre en dos valvas para liberar a 3-18 semillas en forma de alubias, de 4-5,5 mm de largo y color pardusco.

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El eucalipto, también conocido como “eucalipto colorado”, es una de las muchas especies de árboles de la familia Myrtaceae, a la que también pertenece el guayabo, el clavo y el arrayán, que tienen en común características como sus hojas correosas que al trasluz revelan puntitos claros que corresponden a glándulas de esencias. Su nombre científico es Eucalyptus camaldulensis, en el que su parte genérica, proveniente el griego kaliptós, significa “cubierto”, aludiendo a la envoltura que produce el cáliz en la flor, y la parte específica alude a un antiguo jardín botánico de la Toscana llamado “Camaldoli”, de donde se describió por primera vez. Hay muchas otras especies del género Eucalyptus que han sido importadas y que pueden confundirse con ésta, que es la más extendida. Por ejemplo, también es muy abundante en nuestro país el eucalipto azul (Eucalyptus globulus), que se diferencia claramente de éste por sus flores solitarias y frutos tuberculados. En el sur de España también se ha cultivado mucho el eucalipto de cabezuela mazuda (Eucalyptus gomphocephala), de corteza fibrosa y frutos en forma de campana, y muchas otras especies, menos frecuente, que se importan en lugares dispersos.

El eucalipto es un árbol robusto, que puede alcanzar alturas considerables, conociéndose ejemplares de hasta 40 m, aunque lo normal es que no superen los 20 m de altura. Raíces muy desarrolladas, creciendo lo que sea necesario para encontrar agua, por lo que a veces llega a producir problemas en los sistemas de conducción de agua de las ciudades. Tronco columnar, que puede hacerse muy grueso, aunque no muy largo, dividiéndose pronto en ramas principales muy gruesas; corteza característica, recordando la del plátano de paseo, muy lisa, de color pardo-grisáceo a pardo-rojizo, que se desprende en placas irregulares, dejando cicatrices blanquecinas; ramificación no muy abierta, dando lugar a una copa irregular alta, pero no ancha y poco tupida, dando sombras clareadas. Hojas perennes y en disposición alterna en ramas adultas, en ramillas de color rojizo, opuestas en ramas jóvenes, con peciolo largo de 1-6 cm, también rojizo, y limbo de consistencia coriácea, verde mate por ambas caras, simple, de borde entero, forma lanceolada y algo curvada en hoz, de 8-30 cm de largo y 0,7-2 cm de ancho. Flores hermafroditas, dispuestas en grupos de 5-11 en inflorescencias tipo umbelas axilares largamente pedunculares, con un cabillo floral muy fino, de 5-12 mm y un pedúnculo de inflorescencia de 6-20 cm, de sección circular; la flor presenta un receptáculo en forma de copa articulado, en la fase de botón, a una especie de tapadera cónica, rematada en un pico largo, de 4-6 mm de longitud; el periantio tiene sépalos y pétalos soldados, midiendo en conjunto 6-10 mm; en el momento de la floración, la tapadera cónica se desprende, dejando salir y desplegarse a numerosos estambres, de largos filamentos blancos, que rodean a un pistilo formado por varias hojas carpelares soldadas, con ovario ínfero. Fruto seco, tipo cápsula de consistencia leñosa, de forma hemiesférica, de 5-8 mm de diámetro, abriéndose apicalmente por 3-5 valvas triangulares, liberando a numerosas semillas pequeñas y de color amarillo.

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El espino de Jerusalem (un nombre inapropiado porque no pudo estar en Jerusalem ya que es americana) es un árbol de la familia de las Leguminosas, por sus frutos tipo legumbres, subfamilia Cesalpinoideas, de flores regulares, no amariposadas, como el algarrobo o la acacia de tres espinas. Su nombre científico es Parkinsonia aculeata, cuya parte genérica alude a John Parkinson, botánico inglés a quien fue dedicado el género, y la parte específica alude a la presencia de espinas (aculeon = aguijón). Este género se diferencia de otras Cesalpinoideas por sus flores llamativas y hojas bipinnadas, y agrupa a una veintena de especies de origen americano o africano, como el palo verde (Parkinsonia torreyana), de Nuevo México, adaptada a climas semidesérticos.

Es un árbol perennifolio que empieza teniendo un porte arbustivo y acaba teniendo un porte arbóreo, aunque nunca superando los 8 m de altura, siendo frecuente que alcance unos 4 m de altura, un porte de arbolillo. Tronco delgado, espinoso, muy ramificado, sin pelos, de corteza lisa y verdosa; ramificación tortuosa, en zigzag, con algunas ramas colgantes, dando una copa muy clara cuando alcanza el porte arbóreo. Hojas perennes y en disposición alterna, con peciolo corto, de 1-2 cm de largo, espinoso (espinas cortas y curvas) compuestas, bipinnadas, don 2-4 segmentos o pinnas, con 15-45 cm de largo, raquis aplastado, alado y foliolos muy pequeños, de 1,5-6 mm, forma oval alargada, de borde entero, ligeramente asimétricos y de color verde brillante por ambas caras. Flores regulares, olorosas, dispuestas en racimos axilares delgados y flojamente delgados, de 7-14 cm de longitud, con un pedicelo corto de 5-25 mm; cáliz en forma de tubo corto, con 5 lóbulos lampiños, alargados y doblados hacia fuera: corola muy vistosa, de color amarillo, formada por 5 pétalos de 8-16 mm, libres y con uña, desiguales, siendo el superior algo mayor, acorazonado, con uña tomentosa; androceo con 10 estambres libres, con filamentos tomentosos en la base; gineceo con ovario súpero, tomentoso, con una sola cavidad y varios rudimentos seminales. Fruto seco y dehiscente, tipo legumbre, estrecho y muy alargado, de unos 5-15 cm de largo, comprimido lateralmente, deprimido en los espacios entre las semillas, de consistencia correosa y retorciéndose en la madurez, liberando semillas parduscas, alargadas y aplanadas, de casi 1 cm de largo.

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