Revista Todo
Desde que nos levantamos tomamos una serie de decisiones ante una sucesión de retos que nos ofrece la vida en forma de problemas. Nuestro objetivo es buscar soluciones lo más acertadas posibles. En esa situación tenemos tendencia a centrarnos sólo en uno o dos detalles sin ver más allá, decantándonos por lo que primero se nos viene a la cabeza. Ante un reto de gran envergadura lo más probable es que no encontremos la solución a la primera, sino que nos vayamos equivocando constantemente. ¿Qué supone ser creativo? Si permitimos que nuestra atención se disperse un poco más allá de lo dado, sin focalizar en nada en concreto, tendremos ante nuestros ojos una multitud de alternativas disponibles. Por tanto a más recursos, más serenidad tendremos a la hora de tomar una decisión. Si una alternativa no funciona, disponemos de una multitud de opciones por probar todavía, evitando desesperarnos.

¿Qué es exactamente la creatividad? Se trata de la capacidad de crear ideas nuevas que tengan valor. Subrayo el carácter valioso de esa idea, ya que no consistiría en algo absurdo. A no ser, claro está, que se busque específicamente llamar la atención con algo extravagante, como por ejemplo ocurre en algunos anuncios. En este sentido una obra de arte tendría un significado emocional transmitiendo algo nuevo. Una persona creativa posee cuatro características:
- Fluidez: genera muchas ideas en poco tiempo
- Flexibilidad: no se estanca en unos aspectos, sino que se adapta a diferentes perspectivas y a situaciones nuevas.
- Originalidad: obtiene resultados novedosos, de forma única y diferente.
- Elaboración: tiene capacidad para construir su idea.

Lo que necesitamos es que la atención se disperse para ver más allá de lo dado y no estar focalizando únicamente en una información, obviando otras. La creación, la idea suele venir de golpe con el famoso “Eureka”. Justamente cuando dejamos de pensar es cuando aparece una idea genial o la solución a nuestros problemas. Por eso se suele decir que las mejores ideas surgen en la ducha o cuando lo consultas con la almohada. Muchos personajes famosos por ser creativos se caracterizan por llevar siempre consigo papel y lápiz, ya que nunca saben cuándo se les va a aparecer “las musas”. Ahora bien, no pensemos que no hace falta hacer nada, sólo esperar que vengan la inspiración. Sería un grave error. La iluminación viene tras horas y horas de trabajar sobre el tema en concreto, tras haber adquirido una base sólida. Es lógico, para crear algo nuevo, debemos tener conocimiento sobre lo que ya existe. Por otro lado si piensas que la creatividad está relacionada con la inteligencia, no es así. La creatividad se asocia más bien con el inconformismo, la capacidad de imaginar, la curiosidad intelectual y la tenacidad. El ser creativo no se nace, sino que se aprende y se trabaja para aumentarla, al igual que aprendemos a leer o escribir.

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Estos últimos meses hemos hablado mucho de memoria, cómo potenciarla y cuidarla. No obstante, la capacidad de nuestra mente no se limita ni mucho menos a la memoria. La multitud de conexiones neuronales que se enredan en nuestro cerebro va más allá de los recuerdos o de los conocimientos que pudimos acumular en la escuela. Los seres humanos imaginamos, fantaseamos y soñamos con ideas nuevas alejadas de toda realidad tangible. Nos emocionamos con la mezcla de colores de una obra de arte, nos sorprendemos con los avances tecnológicos actuales, descubrimos nuevas formas de cura para las enfermedades que antaño nos mataba. Estamos constantemente creando para avanzar hacia el infinito. Gracias a nuestra sed de innovación hemos llegado a desarrollar cosas extraordinarias y destructivas a la vez. Justamente equivocándonos ha sido cómo hemos evolucionado, porque tropezar a menudo nos conduce hacia una nueva idea. En la ciencia la mayoría de las investigaciones fallan, probablemente más del 90%, aunque no se usa exactamente la palabra “fallar”, sino el descubrimiento de lo que no funciona, permitiendo descartar hipótesis para acercarse a la buena. Se trata de un proceso constante.

Poner nuestra imaginación en práctica es justamente lo que llamamos “creatividad”. Muchos pensamos que nos somos creativos porque no sabemos dibujar, inventarnos una novela o crear una composición musical. Podría ser porque no nos llame la atención esos ámbitos. La creatividad no se limita a lo artístico o a lo tecnológico. Una persona que se invente una receta combinando varios alimentos ya es creativa. Puede que no salga comestible la primera vez, pero a través de varios intentos puede salir una receta exquisita que sorprenda a sus amigos. Un maestro que se invente mil formas de dar la clase para entusiasmar a sus alumnos, un arquitecto que elabore una construcción novedosa, un panadero, un peluquero,…Se puede ser creativo con absolutamente cualquier cosa. El único requisito es que te apasione ese elemento, que te motive a buscar más allá de lo dado sin conformarte. No lo haces por el resultado, sino por el simple proceso de hacerlo, como fin en sí mismo. Una bailarina no baila por ganar un concurso o ser “la mejor”, sino por el mero disfrute de bailar, lo que la recarga de energía a pesar de estar extenuada tras repetir una y otra vez el mismo paso.

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Según el Dr. Hermann, especialista de memoria a nivel mundial, para tener una buena memoria hay que cuidarse física y mentalmente:

Dormir es fundamental: en término medio unas ocho horas seguidas, ya que la fase REM, más prominente al final del ciclo de sueño, es la encargada de consolidar los recuerdos del día. Además sería conveniente no alterar mucho el ritmo, es decir levantarse y acostarse todos los días a la misma hora para sentirte descansado.

El ejercicio físico, el aeróbico (caminar, bicicleta, bailar,…) aumenta la oxigenación del cerebro.

El aporte de glucosa es fundamental. El cerebro no se puede alimentar de proteínas ni grasas como otras partes del cuerpo y por tanto requiere un aporte de glucosa cada poco tiempo. Comerse una manzana en la merienda o a media mañana además de saciarte te aporta energía mental.

El optimismo, bienestar psicológico y sentido del humor favorece la memoria. Aquellas personas que no se ven tan afectadas por las emociones de ira o tristeza tienen unos cerebros que funcionan mejor. Algo aprendido con un chiste se fija un 25% más que sí se hubiese aprendido en un contexto neutral. Ayuda al cerebro a distenderse y así a absorber mayor aporte sanguíneo.

La relajación reduce la ansiedad y por tanto te ayuda a no bloquearte, ya que únicamente estás centrado/a en la situación y a lo que estas memorizando.

Utiliza esquemas o escribe. Decía Einstein: “lo que no puedo dibujar no lo puedo entender”. Escribir nos obliga a ordenar las ideas, como repaso de los contenidos y como fuente para consultarlo con posterioridad.

Habla en voz alta y ser consciente de lo que se dice. Darse instrucciones mientras se hace algo que después solemos olvidar ayuda al cerebro a almacenar esa información. Esto es de gran utilidad si somos despistados como por ejemplo para recordar nombres. Cuando conocemos una persona nueva y repetimos su nombre varias veces durante la conversación, probablemente no lo olvidemos.

Estudiar en voz alta o verbalizar el temario en voz baja es útil para los estudiantes ya que sus cerebros lo procesan mucho más profundamente al incluir el componente motor y auditivo del habla. Por otro lado darte instrucciones cuando salgas de casa como “ahora mismo voy a apagar el gas, voy a cerrar la ventana y voy a cerrar la puerta” te permite recordarlo mucho mejor y evitar tener que comprobarlo a posteriori.

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¿Qué tal lleváis el primer mes del año? Qué mejor para estas fechas que darle vidilla a nuestro cerebro. Recuerda que músculo que no se use, se atrofia y muere. Nos quedó claro en anteriores publicaciones que la memoria puede aumentarse entrenando. Para ello tenemos 1400 neuronas nuevas cada día junto a la plasticidad neuronal que nos ayuda a desarrollar determinadas áreas cerebrales. ¿Cómo potenciar nuestra memoria? El hábito genera conexiones neuronales. Hay determinadas profesiones que desarrollan una gran memoria para recordar nombres, números, calles, porque están todo el día haciendo lo mismo (taxistas, vendedores, periodistas, camareros, etc.).

Bien es cierto que los recuerdos no tienen porqué ser fiel reproducción de la realidad. Según la Dra. Loftus de la Universidad de Washington, las personas tendemos a recordar sucesos de manera distinta a lo largo del tiempo. Investigando relatos de testigos presenciales en casos de accidente o de actos criminales, descubrió que podían alterarse según se les presentase la información. Resulta que nuestro cerebro procesa la información que le llega dependiendo de varios factores, entre ellos las emociones suelen ser claves. Tendemos a olvidar lo negativo o a suavizarlo y nos quedamos con lo positivo, potenciándolo. Seguramente te haya ocurrido alguna vez tras algún suceso relevante en presencia de otras personas, que cada uno dé una versión totalmente distinta de los hechos aun habiendo vivido lo mismo. Todos y cada uno de nosotros recordaremos un acontecimiento de manera diferente. Afortunadamente hay formas de adiestrar la mente para conseguir una mayor precisión de los recuerdos:

Escribirlo. En Estados Unidos los empleados de bancos que atienden en ventanilla están entrenados para escribir inmediatamente tras un robo cómo sucedió todo. El hecho de escribir los sucesos graba el recuerdo en el cerebro y lo refuerza, lo mantiene congelado con más exactitud y nos ayuda a ordenarlo. De esta manera el paso del tiempo no lo distorsiona, ya que puedes volver a leerlo. Por esta razón se suele recomendar para entrenar la memoria y potenciarla escribir un diario todos los días sobre lo que hayamos hecho.

Un lugar para cada cosa. Las llaves perdidas son el desliz más universal de la memoria. Si hay algo que pierdes con facilidad colócalo siempre en el mismo sitio, acostúmbrate a ordenar las cosas en un sitio o en un orden determinado, eso ayuda a la memoria a generar recuerdo y a encontrar las cosas más rápidamente también.

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¡Feliz 2015! Ya hemos dejado otro año atrás. Probablemente ya tengamos en mente algunas resoluciones para este año.

Teniendo en cuenta que nuestro cerebro es el motor central de nuestro cuerpo vamos a aprender a potenciar nuestra mente. Un aspecto que nos preocupa a lo largo de nuestra vida es nuestra memoria. Sea en el colegio en el que nos teníamos que aprender listas enteras, en la adultez como la etapa más activa y productiva o en la vejez, donde son más prevalentes las demencias. Aunque nuestra capacidad intelectual no se reduzca a la memoria, sí que le damos mucha importancia. Llegando a cierta edad es frecuente que nos preguntemos “Cómo es posible que me acuerde de cuando iba a la escuela y no me acuerdo de lo que hice ayer”. Lo lógico sería acordarse de lo más cercano temporalmente, pero la memoria no funciona así. El hecho de almacenar un recuerdo más a largo plazo y rememorarlo (anécdotas y batallitas de juventud) hace la huella amnésica más profunda. Mientras que la memoria a corto plazo requiere que pase tiempo para que ese recuerdo se quede más fijado. No existe una memoria única y global, sino que se divide en varios almacenes independientes.

- Memoria sensorial: relacionada con los sentidos (visual, auditiva, olfativa, táctil). La memoria visual o fotográfica sirve para recordar con detalle una imagen (una habitación, un cuadro de Picasso,…)

- Memoria explícita: es la capacidad de recordar conscientemente algo. Puedes ser acontecimientos más o menos lejanos (memoria episódica) o recordar un idioma que aprendimos (memoria semántica).

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