Revista Todo
En el artículo de este mes os hablaré un poco de las becas NEE. ¿Qué son? ¿A quién van destinadas? ¿Cuándo podéis solicitarlas?

Espero poder responderos de la forma más exacta a estas preguntas. Quizás muchas familias no estén informadas sobre estas ayudas pero desde el Ministerio de Educación, se facilitan cada año estas becas denominadas becas de NEE, o lo que es lo mismo: Becas de Necesidades Educativas Especiales. Estas ayudas van dirigidas a alumnos que necesitan de terapias externas a las recibidas en los centros escolares, es decir, necesitan un apoyo extraescolar por parte de un servicio privado que cubra sus necesidades y esto supone un gasto adicional. Dichas becas van dirigidas como explicaba, a escolares que reciban un tratamiento psicopedagógico o del lenguaje (en nuestro caso) tanto en el colegio por parte de los psicólogos, AL, PT, logopedas… como sesiones de estas mismas disciplinas en centros de carácter privado.

La justificación de una necesidad especial hace candidatos a estos alumnos de percibir una cantidad que dependiendo del caso y de aspectos como la renta familiar, las necesidades del alumno/a, los apoyos específicos u otros puede variar en cuanto a la cuantía que se perciba.

El trámite se puede realizar de forma on line mediante una cuenta de usuario que previamente debe crearse con su contraseña privada o bien desde el colegio, ya que en ocasiones facilitan desde los mismos centros la documentación con los datos escolares ya cumplimentados, solo a falta de rellenar la parte del profesional externo que trabaje con el alumno/a. Aunque últimamente, cada vez se realiza más a través de la primera opción, es decir, de forma telemática.

Cada año, da comienzo la convocatoria aproximadamente entre agosto-septiembre. Suele abrirse el plazo para solicitudes y los centros con profesionales cualificados para firmar dichas becas solemos atender peticiones de nuevos usuarios que comenzarán un tratamiento que se espera sea subvencionado en parte por el Ministerio. El tratamiento debe ir coordinado con el centro escolar ya que es la otra parte fundamental para percibir esta ayuda. Ciertamente, las ayudas tardan algunos meses en concederse, pero se nos informará progresivamente a través de correos electrónicos o sms el estado de la beca, si se ha denegado o si ha sido aceptada y está en trámite.

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amanoCada vez son más los niños que comienzan su etapa escolar en los centros infantiles o guarderías de manera más temprana. Este término de “guardería” está cambiando socialmente bastante en los últimos tiempos ya que el concepto que siempre hemos entendido por guardería está pasando a ampliarse adquiriendo estos centros una labor cada día más educativa que asistencial, como tal vez se entendía en el pasado.

Llamémoslos centros infantiles; aunque podemos encontrar incluso centros infantiles bilingües, todos ellos cada vez incluyen en sus programaciones actividades más educativas, más estimulantes y materiales que les refuerzan sus capacidades neurológicas mucho más. Esto es una buena noticia. Porque hoy os quiero hablar de los beneficios que tiene la escolarización temprana o el inicio en la guardería desde las primeras edades en el lenguaje, y en todas las capacidades que se ven beneficiadas durante este período.

Se sabe que en los tres primeros años de vida se produce el 50% del desarrollo neurológico del ser humano, y es vital saber aprovechar este momento y esta plasticidad cerebral que poseen los niños a esas edades. Cuando hablo de plasticidad cerebral me refiero a que el cerebro de un niño es mucho más fácil de modelar que el de un adulto. Su cerebro es como una esponja y las capacidades de aprendizaje son mucho más elevadas. A medida que pasan los años, esta maravillosa capacidad se ve disminuida y es más difícil poder aprender una nueva lengua, recuperarnos de una lesión cerebral o almacenar una serie de datos o conceptos por ejemplo.

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Hoy hablamos de la tartamudez evolutiva, o fisiológica, también denominada disfemia. Suele estar presente en muchos niños en edades comprendidas entre los 2-4 años aproximadamente, y ocurre entre otros motivos, porque los niños están en pleno desarrollo de su lenguaje gramatical y/o narrativo, y su sistema lingüístico se encuentra “saturado” por decirlo de una forma clara y sencilla.

Son muchos los padres que se preocupan cuando ven en sus hijos episodios de tartamudez durante un periodo de tiempo más o menos continuo, lo que es lógico si se entiende que un gran temor a estas edades puede ser que se conviertan en objetos de burlas o bromas en el colegio por sus demás compañeros si existen este tipo de alteraciones. Por desgracia, los niños son a veces los peores aliados en estas dificultades transitorias del lenguaje.

La verdad es que lo mejor que podemos hacer es NO HACER NADA. La explicación está en que por lo general es una fase pasajera. Sobre todo es preferible no mostrar preocupación ante el niño, no interrumpirle ni decir frases del tipo “tranquilo”, “a ver, repite de nuevo” o “puedes hacerlo mejor”.

La tartamudez evolutiva puede durar días, semanas o meses, y hasta prolongarse a los 6-7 años. Va a depender del niño y/o de su entorno.

Según expertos en tartamudez, hasta la edad de los seis años no conviene hacer un tratamiento enfocado directamente al niño. La intervención va dirigida a los padres, fundamentalmente para que aprendan a no prestar atención a los momentos en que el niño tartamudea y sepan cómo actuar; para ello se les ofrece unas pautas.

Es importante seguir las siguientes pautas: Evitar hablar de la tartamudez del niño cuando esté presente, aunque parezca que no está prestando atención a lo que decimos; hablarle frecuentemente de una forma sencilla, fluida y sin excesiva rapidez; enriquecer su vocabulario contándole hechos y explicándoles imágenes, además de darle oportunidades constantes para que se exprese y nos cuente cosas del tipo lo que ha hecho en el colegio, lo que ha pasado en el capítulo de sus dibujos favoritos, etc.

Es muy positivo que se sienta escuchado, no tenemos que hablar por él.

También es importante no hacerles repetir o acabarle las frases cuando ha tartamudeado, evitar bromas, burlas, enfados y/o castigos por su forma de hablar.

Si aun así la tartamudez persiste, se seguiría una metodología de trabajo distinta por parte del profesional y la familia, encaminada a otro tipo de técnicas reductoras o de extinción de la disfluencia.
Cuando los niños empiezan su andadura en el camino de aprender el lenguaje oral, cada uno lleva su propio ritmo, esto es un hecho inevitable y que muchos padres sabrán si han observado hijos de familiares, vecinos, amigos, o los suyos propios. Dentro de unos plazos que generalmente son comunes, pero unos antes que otros nos encontramos con casos que como el niño que directamente anda sin pasar por la fase del gateo; el que comienza a hablar tras un largo período de silencio y lo hace bastante mejor de lo que esperábamos etc. Los niños no paran de sorprendernos, sobre todo desde el año y medio a los tres años que es cuando más se nota este cambio en su vocabulario.

En torno al año comienzan ese balbuceo característico que más tarde irá tomando forma de palabras y no será hasta los 18 meses aproximadamente cuando éstas palabras comiencen a aparecer (recordamos que estos datos son una media, ya que existen casos en los que empiezan antes y otros más tarde). Con dos años puede decir frases de dos o tres palabras y alcanzados los tres años hacen preguntas, frases de tres o más palabras y empieza a hacer uso de más verbos y estructuras gramaticales. Digamos que empiezan a perfeccionar su lenguaje.

No todos comienzan igual, muchos además de este silencio del que hablaba, pasan por fases de tartamudez transitoria que es meramente un aspecto más que delata la etapa de cambio en la que se encuentra, u otros que comienzan hablando mucho, tienen un “parón” y después prosiguen con su desarrollo normal del lenguaje. Debemos prestar mucha atención si notamos que su vocabulario no va en aumento, si mastica con dificultad, si presenta babeo o mala oclusión dental, respira con la boca abierta o tiene la lengua demasiado adelantada al tragar…

Por supuesto cada edad tiene sus propias metas pero ante cualquier signo que nos parezca extraño podéis consultarnos sin ningún temor.

Hasta una edad aproximada de 7 años podemos decir que el lenguaje de un niño está aún en desarrollo.

El lenguaje en el ser humano es lo que nos diferencia del resto de seres vivos, es un proceso que ha evolucionado a lo largo de la historia y es nuestra herramienta más poderosa para comunicarnos, pero el lenguaje no siempre es oral; también tenemos un lenguaje escrito y un lenguaje gestual. La combinación de todos ellos o cada uno por separado debe darnos el apoyo suficiente para ser seres comunicativos, y esta tarea empieza desde muy pequeños y se puede decir que la perfeccionamos durante toda nuestra vida.

Nuestro entorno juega un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje, cuidarlo y estimularlo lo mejor posible es tarea de todos los cuidadores y educadores, estando alerta, también ofreciendo nuestro apoyo y disfrutando de cada momento y cada logro.
Normalmente los logopedas acudimos constantemente durante nuestras intervenciones con los pacientes a ejercicios bucofonatorios que estimulan toda la zona perioral que interviene en el proceso articulatorio del habla.

Estos ejercicios se llaman “praxias” y están compuestos por movimientos y estimulaciones de diferentes órganos protagonistas del acto del habla como son los labios, la lengua, el paladar, los mofletes, los dientes, el cuello etc. Se suelen realizar frente a un espejo para que el paciente sea consciente de sus movimientos y se le facilite la tarea.

La variabilidad de cada ejercicio es enorme, y el tiempo aproximado de ejecución varía generalmente de 2 a 6 minutos aproximadamente así como su intensidad, que también depende de la patología o zona de afectación del paciente. Estos ejercicios están perfectamente indicados para personas de todas las edades ya que se pueden adaptar fácilmente según el caso. Se pueden realizar tanto individualmente como en grupo, eso sí, de forma organizada y siempre supervisada por el profesional para hacerlos de forma correcta.

Estas actividades son mucho más llamativas para los niños si usamos tarjetas con posiciones de los órganos que nombrábamos anteriormente (labios, lengua, dientes, paladar etc) ilustradas en sus personajes o dibujos animados de moda. Además, los logopedas solemos acudir a técnicas para atraer su atención como las historietas, cuentos o canciones en los que siempre tenemos que realizar los movimientos según se nos va indicando; como la historia de la señora lengua que sale de su casa (la boca) y mira hacia un lado y hacia el otro (movemos la lengua de derecha a izquierda). La cosa está en saber basarse en estrategias divertidas para los niños y por supuesto echarle imaginación.

Pese a que para muchos parezca algo simple y sin mucha efectividad, las praxias son unos ejercicios básicos y bastante recomendables para hacerlos también en casa porque su importancia es mayor de la que aparenta.

Las praxias tienen muchos beneficios porque ayudan a la maduración y agilidad de los movimientos orofaciales, refuerzan la musculatura implicada en el habla y son muy recomendables en una gran cantidad de casos como dislalias, inmadurez orofacial, retraso del habla…

¡Así que no lo dudes y convierte las praxias en un juego más!

Rehabilita, fortalece y divierte.
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