Nos recuerda el Concilio Vaticano II en la Constitución sobre la Liturgia, Sacrosanctum Concilium en el número 30, refiriéndose a la participación de los fieles en cualquier celebración litúrgica de la Iglesia, que: para promover la participación activa de la comunidad se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas y los cantos…

El canto unido a la música expresan nuestros sentimientos más profundos. El canto une en un todo a cada uno de los individuos que acuden a la celebración de cualquier culto litúrgico. En los cánticos se narran los pensamientos, las actitudes y las mismas palabras de Jesucristo, recogidos por las santas escrituras y explicados y desarrollados en la catequesis y en la doctrina de la Iglesia.

La existencia de un coro en una celebración comunitaria es muy importante, ya que ayuda, enriquece, realza y anima a toda la Asamblea a adentrarse en la celebración de los Misterios de Nuestra Fe. Por ejemplo, en la Misa, cuando cantamos, nuestro espíritu se une en una sola oración plena y perfecta que la comunidad expresa; de esta manera crece nuestra identidad, nuestro sentido de pertenencia, nuestro sentirnos pueblo de Dios en marcha, caminando y avanzando en las diferentes etapas de la misma vida, tal como le ocurrió al pueblo de Israel.

La esencia y el fundamento de cualquier coro parroquial es la alabaza y la adoración al Señor en comunidad. Una petición continua que debemos de insistir: que cada día, a lo largo del Año litúrgico, logremos encontrarnos con el Señor y renovemos juntos la Fe de la Iglesia. Que no caigamos en el abismo de la rutina y del desánimo. Que descubramos que el coro es un instrumento de ayuda, un ministerio de servicio que se ejerce en la comunidad. Que huyamos de todo protagonismo o de todo aplauso escénico. Que Tú, Señor, seas nuestra alegría, pues: ¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios, qué agradable y merecida su alabanza! Salmo 147,1. Que sepamos adorarte, alabarte y ofrecernos a Ti con cánticos... y siempre en comunidad.


Por estos motivos nace el Coro Parroquial de Sta. Mª de la Encarnación y S. Juan Bautista de Vélez-Málaga. Desde los comienzos, su directora ha sido Macarena Méndez-Tréllez Acuña, maestra de profesión, persona con grandes dotes de líder, responsable, alegre y comprometida, con una buena formación cristiana de manos de sus padres y de la parroquia de las Claras que la vio crecer y le ha acompañado en sus años de niña y adolescente, donde ejerció como catequista, monitora de campamentos, miembro del coro parroquial y ahora en San Juan como adulta, esposa y madre de dos preciosos niños. En diversos momentos nos han ayudado diferentes músicos, al piano Irene Rodríguez González y a la guitarra: Ángel Ginés Cabello Pedrosa, esposo de Macarena, Samuel Martín Delgado, Belgasen Ikloummache, Alejandro Díaz Amodia y actualmente Francis Javier González Cara y José Antonio Rodríguez Mérida, quién ejerce de segundo director, aportando savia nueva con los cánticos que él mismo compone y que tanto gustan a los niños de las catequesis.

El desarrollo de las actividades del coro lo marca la agenda de la parroquia con todas sus celebraciones en los diferentes tiempos litúrgicos; se escogen cantos apropiados que vamos aprendiendo en los ensayos, aumentando así nuestros conocimientos musicales y ampliando nuestro cantoral; y así, vamos participando en la vida comunitaria de nuestra parroquia y a su vez ofreciendo múltiples servicios a otros grupos. Todo ello nos ha ayudado a configurar nuestro grupo del coro parroquial, aunque todavía nos queda mucho por aprender y muchas aspectos que limar. El coro parroquial ha incorporado muchas iniciativas que han sido recibidas con mucho agrado y admiración por parte de la feligresía de la comunidad, como por ejemplo los Musicales y los Recitales de Navidad o de Cuaresma.

Este año el coro cumple diez años de existencia; aunque muchos de sus miembros procedían de otros coros y de la vida parroquial, unos de Santa María-Las Claras y otros de San Juan Bautista, al unirnos hemos formado un gran grupo, donde hemos llegado a ser cuarenta de edades diferentes, de parroquias diversas y con distintos conocimientos musicales religiosos. Diez años llenos de alabanza y de adoración. Muchas vivencias hemos experimentado que nos han hecho sentirnos Iglesia, Comunidad viva, donde hemos prestado un servicio y así hemos generado vida, entusiasmo, fe, esperanza y mucho amor. La feligresía nos lo ha agradecido en numerosos momentos, y sin duda alguna, hemos contribuido a hacer que nuestras celebraciones sean más comunitarias y participativas, hemos rezado cantando y ello nos ha ayudado en la oración personal y en la oración comunitaria.

Una agenda repleta de celebraciones, musicales y eventos en los que hemos cantado, todo ello ha ayudado a confeccionar un proyecto que nos ha creado ilusión y nos ha inundado de gozo al poder cantar cada una de estas canciones, plegarias, oraciones y reflexiones musicalizadas que ayudan a serenar el alma, a profundizar a través de sus letras y a vibrar a través de cada acorde o melodías.

Todo ello ha sembrado en cada corazón mucha vida, por eso queremos dar las gracias al Señor y a la Iglesia, lugar que nos ha acogido a todos aquellos que hemos sentido esta llamada de Dios a vivir el cántico… y ojalá este coro siga alabando a Dios a través de los años y ayudando en la liturgia de la Iglesia a vivir cada una de sus diversas celebraciones y sigamos siendo luz, sal y fermento en nuestra ciudad de Vélez-Málaga. Para que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones. San Pablo a los Colosenses 3, 16.