Desde hace muchos años se espera que llegue a la madurez la tecnología de la pila de hidrogeno, una tecnología que podría dar un gran empujón a la industria del vehículo eléctrico solventando algunos de sus grandes problemas, la autonomía, tiempo de carga y vida útil de las baterías.

Una pila de hidrógeno, también denominada pila de combustible, consiste en un habitáculo muy similar a una batería que convierten el Hidrógeno que llega de un depósito y el Oxígeno del aire en electricidad, desechando por el camino Agua pura en forma de vapor. Por tanto sería una sustituta excelente para las baterías actuales de los vehículos eléctricos, en el mismo tiempo que se reposta gasolina se cargaría el depósito de hidrógeno del vehículo en un centro de distribución de hidrógeno, llamados hidrolineras. En esos pocos minutos se lograrían cientos de kilómetros de autonomía de movilidad eléctrica, aventajando en este sentido y en gran medida a las baterías actuales.

Pero este sistema que parece casi perfecto aún tiene que progresar en muchos aspectos, por un lado debe perfeccionarse el rendimiento y estabilidad de la pila de hidrógeno, así como también su coste, actualmente su coste es muy superior al de las baterías convencionales y el rendimiento energético de entorno al 50-60%. Por otro lado otro de los grandes problemas es la obtención de hidrógeno, aunque cada vez hay más métodos experimentales para hacerlo de manera económica y ecológica, la única manera de hacerlo industrialmente es mediante la electrólisis del agua, que consiste en aplicar electricidad al agua para disociarla en hidrógeno y oxígeno. Este proceso es caro, de bajo rendimiento energético y si la fuente de la electricidad para realizarla no es limpia, que sería lo normal, se empañaría todo el proceso hasta llegar a la movilidad eléctrica con emisiones de CO2.
Por eso algunos países del norte de Europa proponen que la electrólisis se haga siempre mediante energías renovables, concretamente en los parques eólicos marinos, denominados offshore, puesto que toda la potencia sobrante de consumo pueden emplearla para la electrolisis del agua “in situ”.

Actualmente hay numerosas marcas automovilísticas que investigan en este sentido, todas tienen prototipos funcionales que avanzan a buen ritmo, las que más apuestan por esta tecnología son principalmente las alemanas BMW, Mercedes Benz y Volkswagen, Fiat y las asiáticas Honda, Nissan y Hyundai, esta última se ha convertido en la primera en fabricar vehículos de pila de hidrogeno en serie para Corea del sur. Además esta tecnología no solo es aplicable a vehículos convencionales, de hecho ya hay muchos autobuses circulando por las principales ciudades Europeas movidos por hidrogeno y se están desarrollando varios proyectos de barcos de pasajeros y carga también equipados con pila de hidrógeno.

Otro de los problemas es el suministro y distribución de hidrógeno, actualmente el número de hidrolineras en el mundo supera vagamente las doscientas, una cifra ridícula para la usabilidad real de estos vehículos. Aunque es fácil adaptar una gasolinera común para que pueda suministrar hidrógeno y de este modo estás no se quedarían fuera del negocio de la movilidad eléctrica, con lo que si de verdad esta tecnología superara sus inconvenientes en un breve margen de tiempo podrían aumentar el número de hidrolineras exponencialmente.

Hace algunos años no se dudaba de que la pila de hidrógeno era “el futuro” pero a día de hoy se están logrando grandes avances en baterías eléctricas, que no terminan de salir de los laboratorios, con lo que esta tecnología corre el riesgo de no terminar de conseguir la implantación que se espera de ella. La carrera consiste en aumentar la autonomía y fiabilidad y disminuir el precio y el tiempo de carga, la primera tecnología que consiga igualarse en estos aspectos a los vehículos convencionales será la que se lleve el gato al agua.

Pros:
-Carga de hidrógeno en el mismo tiempo que se haría un repostaje de combustible, mucho más rápido que una carga de batería.
-Emisiones 0, solo desprende vapor de agua.
-Autonomía similar a los vehículos convencionales, mucho mayor que los vehículos eléctricos.

Contras:
-Tecnología aún cara, inestable y de bajo rendimiento.
-Red de hidrolineras inexistente.
-Producir hidrógeno en grandes cantidades actualmente es caro, requiere de muchos recursos y es muy difícil hacerlo con emisiones 0.

Foto: bmwcarloversblog.blogspot.com