Tiendologuia.comLa logopedia es un campo muy extenso como ya vamos adelantando cada mes en nuestros artículos, y es que se trabajan entre otras áreas las funciones orofaciales, es importante que los músculos de la zona perioral se encuentren con una tonicidad y movilidad adecuados. Para muchos pequeños y no tan pequeños esto no siempre es así.

Hábitos como la respiración bucal, el uso prolongado del chupete, succionar objetos o el propio dedo, tener las fosas nasales constantemente congestionadas, una mala coordinación fono respiratoria etc. producen que los labios, lengua, mofletes y demás estructuras no estén al 100% y sea necesario un plan de actuación focalizado en lograr el desarrollo pleno de dichos órganos para que posteriormente se mejore la articulación de los fonemas y el habla sea mucho más clara.
Una forma muy divertida de trabajarlo es mediante los ejercicios de soplo. En el gabinete usamos multitud de aparatos ya comprados que se centran específicamente en ello pero también se tira mucho de imaginación pues con cosas tan simples como varias bolitas de papel y una estructura en forma de portería podemos hacer una carrera de bolas de papel en la que entrenamos la direccionalidad del aire al expirar. Otras ideas son el uso de matasuegras, globos, molinillos de viento, silbatos, pomperos, plumas y todo lo que se mueva o produzca una relación de causa efecto mediante el soplo.

Es necesario innovar estos ejercicios e ir ofreciendo nuevas y atractivas posibilidades para que los niños se tomen esta terapia como un juego divertido que al fin y al cabo es lo que les engancha y hace que con su interés aumente en lo que nos hemos propuesto como objetivo.

Con un huevo kínder relleno de arroz para que haga un poco de peso, otro relleno de papelitos o un tercero vacío, para que el soplo tenga distintos niveles de dificultad al mover la esfera rellena o actividades se succión de papelitos con pajita son ideas totalmente artesanales e igualmente útiles.

La importancia de la terapia se basa en un juego atractivo que haga del soplo el elemento principal en la actividad y a su vez esté fortaleciendo las capacidades físicas para la correcta emisión oral. Podemos incluso ofrecerles trabajos manuales para casa en los que se fabriquen su propia herramienta de soplo y les hace más ilusión aún por ser ellos mismos sus propios fabricantes.

Esto es como le explico a ellos, una rutina en la que nuestra lengua, mofletes y labios van al gimnasio y hacen ejercicios para ponerse fuertes y hablar mejor aún. Es una rutina que nos fortalece y divierte.