Tiendologuia.comEl hombre y el perro, desde siempre han hecho un equipo único en su género. Hoy, en la vida moderna donde los niños y sus familias viven en pisos, incorporar un perro significa incorporar naturaleza viva a la casa.

Para los niños y los adultos es dar y recibir afecto auténtico pero también implica el compromiso de su cuidado y seguridad. Los niños van aprendiendo a ser responsables de una vida de la misma forma como sus padres lo son de ellos.

Si nos preguntamos ¿qué es un perro? Podremos opinar que es un animal doméstico, aunque muchas veces oiremos decir : que solo le falta hablar.

En fin, para comprender mejor a este singular compañero que la vida nos entrega, nada mejor que este poema de autor desconocido y que cayó en mis manos allá por el año 1990.

Tiendologuia.comDios, el perro y el hombre.

Cuando Dios concluyó la creación del perro, éste lamió la mano del buen Dios, quien acarició su cabeza mientras le preguntaba:
-¿Qué deseas, perro?

-Querría vivir contigo en el cielo, sobre una alfombrilla delante de tu puerta .Imposible, -díjole el Señor- No te necesito, pues todavía no han aparecido los malhechores.

-¿Y cuándo vas a crearlos?

-Nunca, es tiempo de descansar. Te he creado a ti, mi obra maestra, y es mejor dejarlo todo como está. Un artista no debe jamás ir mas allá de sus inspiraciones.

-Vete a la Tierra, perro y sé feliz.

El can suspiró profundamente mientras rezongaba: -¿Y qué voy a hacer sobre la Tierra?

-Tienes que comer, beber, crecer y multiplicarte. ¿Qué más necesitas?

-Te necesito a Ti, mi Señor y Maestro. ¿No podrías tú también establecerte en la Tierra?

-¡Imposible! Debes aprender a vivir sin mí.

El perro bajó la cabeza humildemente y se dirigió por el camino señalado pero, regresó poco después para preguntar a su Creador:

-Señor, ¿y no habrá alguien en la Tierra como tú, siquiera uno solo?

-No, no hay. –Pero, ¿acaso podrías intentar que hubiera?

-Imposible, lo hecho, hecho está, Mi obra está concluida y sé que nunca podré crear otro ser mejor que tú.

El perro no se dio por vencido e insistió:
-No importa Señor, solo deseo a alguien a quien poder seguir y a cuyos pies echarme.

El Creador se asombró de haber hecho un ser tan bondadoso y magnánimo y díjole al perro:
-Está bien. Será como tú quieras. Vete a la Tierra.

Y regresó a su taller y creó al hombre.

El ser humano resultó imperfecto como estaba previsto pero el perro está feliz desde entonces.