Tiendologuia.comCorría el mes de julio del año 2014 cuando el panorama futbolístico del mundo entero se paraba para vivir la final del Mundial entre Alemania y Argentina. Los ojos del planeta se centraban especialmente en un hombre, ese que tenía ante sí la gran oportunidad de su carrera deportiva para llegar a la comparativa con Pelé, Maradona, etc... Leo Messi era el gran protagonista de esa final.

El año 2014 no había sido el mejor de Messi con el FC Barcelona. Un pésimo rendimiento en su club, dirigido en aquel momento por el Tata Martino, hacía comentar que la estrella culé se estaba reservando para la gran cita que se presentaba. Sin títulos con el Barça, el Mundial de Brasil era la última ocasión para pelear con Cristiano Ronaldo el balón de oro de ese año, ya que el portugués había levantado con el Real Madrid la ansiada décima Copa de Europa y la Copa del Rey.

Tras un Mundial en el que los españoles nos sentimos decepcionados tras no superar la fase de grupos, la gran oportunidad era para Leo Messi. Aquella final tenía un morbo extra para todos los argentinos, ya que podían levantar el preciado trofeo en Brasil, país con el cual siempre ha mantenido una sonora rivalidad. Enfrente no estaba cualquier selección, ya que si hay un partido que se recuerde de ese Mundial es el famoso 7-1 que le endosó la selección alemana a Brasil en el peor día de la carrera deportiva de los brasileños que jugaron aquel encuentro.



La gran final, cómo suele ocurrir en las grandes historias, no tuvo su resolución hasta casi el final del partido. Al igual que había ocurrido en la final de 2010 entre España y Holanda, el partido tuvo que irse a la prórroga, pues el 0-0 inicial seguía en el marcador. En el anterior Mundial fue Iniesta quien robó la ilusión a los holandeses en el minuto 116, y en este caso, Mario Götze fue el jugador, que en el minuto 113, metió el único gol que decidió el título. La selección argentina no podía creérselo, pues la ilusión en las horas previas al encuentro era máxima. No había argentino que no creyera en sus jugadores, al fin y al cabo pensaban que había llegado su momento.

Un tiempo después de aquel partido, Blatter, presidente de la FIFA en aquel momento, desveló unas palabras de Leo Messi tras aquella final perdida. Según Blatter, el jugador nacido en Rosario, dijo en el momento que recogió el premio a mejor jugador del torneo: “Soy el mejor, pero no el campeón”. Una frase que deja ver el dolor de un deportista que ha ganado todo con su club, y además varias veces, pero que veía cómo se le volvía a resistir con su selección. Lo peor para el argentino es que esta no fue la última final que perdió con Argentina, llegando incluso a plantearse dejar la selección tras la última final de la Copa América que perdió.

Tres años después de aquel amargo día, Messi ya sueña con terminar de una vez por todas con esta mala suerte y poder dar una alegría a su país en el Mundial que de disputa el próximo verano en Rusia. Argentina tiene grandes jugadores para conseguirlo, pero el talento individual de su estrella no es suficiente si el resto del equipo no juegan como tal y dejan a un lado el pasado y se centran en luchar todos juntos por el objetivo. Cómo dijo Michael Jordan, “el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”.