El amaranto espigado (Achyranthes sicula) es un arbusto (caméfito) sufruticoso de la familia Amaranthaceae, de origen paleotropical (mitad central de Africa, sur de la India, sureste de Asia, etc.), que alcanza 0,2-1(2) m de altura. Es una planta erecta o postrada. densamente plateado-tomentosa en el envés de las hojas, las cuales son de 2-6 x 1-3 cm, opuestas y pecioladas, enteras, de ovales a elíptico-lanceoladas, con ápice acuminado. Sus flores son hermafroditas, solitarias acompañadas de una bráctea y dos bractéolas, dispuestas en espigas terminales estrechas, a veces recurvadas, de hasta 40 cm de longitud. El periantio tiene 4-5 tépalos casi libres (3,5-5 mm), estrechamente lanceolados, agudos, espinescentes en la fructificación. El androceo tiene 5 estambres y varios estaminodios fimbriados. El fruto es indehiscente, con pericarpio membranoso.

Forma parte de herbazales sobre suelos muy nitrificados y ruderalizados, próximos a caminos y cultivos, pero también bajo árboles y arbustos en ambientes con reducida influencia humana. Florece de marzo a junio, dando lugar a semillas con diseminación autócora o facilitada por el hombre (antropócora), por ejemplo en el barro bajo las botas, no descartándose la posibilidad de que también intervengan las aves (zoócora ornitócora).

Respecto a sus requisitos ambientales, no tolera las heladas ni las oscilaciones térmicas propias del clima continental (lo que explica su distribución litoral) pero sí la sequía y las sombras densas. Otros factores como la tolerancia a la salinidad, el encharcamiento o los vientos fuertes, no han sido investigados aún.

En su hábitat natural de la India, la medicina tradicional le ha asignado gran cantidad de usos terapéuticos, especialmente en el área de obstetricia y ginecología, incluido el aborto y la inducción al parto, o el cese de la hemorragia en el parto. También se ha usado para aliviar los síntomas de la malaria. Pero en España estos usos son totalmente desconocidos y su presencia aquí no se debe más que a una importación fortuita y accidental, posiblemente con plantones de algunos cultivos, ya que suele estar como “mala hierba” en sus lugares de origen.
Su impacto es más bien ecológico, aunque en menor medida también es económico (como mala hierba). Su carácter invasor se muestra únicamente en zonas cálidas, donde muestra una gran tolerancia a un amplio rango de microhábitats, incluidos los poco alterados o seminaturales, donde puede competir con otros arbustos autóctonos.

Se ha encontrado en el litoral de Cádiz a Málaga, no descartándose que pudiera extenderse más hacia el este, incluyendo el litoral de Granada y Almería, muy semejantes ecológicamente al de Málaga. Su penetración en los cultivos es muy escasa, en algunos casos se le ha visto bajo olivos. Pero en áreas del litoral alcanza zonas de valor natural como el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, habiéndose observado que también penetra por el valle del río Chíllar (Parque Natural de Tejeda y Almijara), encontrándose entre los matorrales de las riberas, bajo los pinos carrascos.

Su control es complicado, evaluándose como de dificultad media-alta a escala local, además de requerir estudios de detalle para cada caso, y se considera de dificultad muy alta o extrema a escala andaluza, a pesar de estar muy localizadas actualmente las poblaciones de esta especie invasora. El hecho de ser considerada como mala hierba nociva en numerosas zonas de su región de origen , y el que se encuentre en lugares seminaturales con influencia antrópica moderada o parches de ecosistemas seminaturales que están quedando rodeados por urbanizaciones o que se sitúan en inmediaciones de espacios protegidos, hacen recomendable el estudio del tamaño de sus poblaciones y plantearse la posibilidad de su control o, incluso, erradicación en los espacios protegidos y sus inmediaciones como mínimo.