
Yo no quisiera ser la llama que se esfuma
por el frío viento de un corazón gélido,
ni el herido de la guerra de las dudas,
ni la sombra falsa de un hondo misterio.
No quisiera clavar hoy mi sepultura,
ni sellar los labios de mi sol perpetuo,
ni volver a acurrucarme con la luna
ni cantarle, ni soñarla, pues no quiero.
Yo no quiero ser otra fruta madura
que se muere tras el paso del invierno,
ni escribirle versos con mi mejor pluma,
Ay, fortuna, mi fortuna … que no puedo.
Pues si yo jugara a ser Cronos bendito
y dejará transcurrir libre los tiempos,
me vería una vez más en aquel sitio
y en las mismas circunstancias que hoy me encuentro.
Ya los vasos rebosantes del cariño
que contemplo en su alma tan repletos,
tan conformes, tan radiantes y tan ricos ,
en su ausencia los míos devuelve secos.
Así pues, de la esperanza ya me rindo,
me santiguo, y confío mi alma al cielo,
para que libre de mí cualquier atisbo
de quererla como digo que la quiero.
Deja una respuesta