
En el artículo anterior, expliqué los estilos de comportamiento pasivo, agresivo y asertivo, y cómo éste último resulta el más equilibrado para ser nosotros mismos y mantener relaciones personales más satisfactorias. Depende de la tendencia personal de cada uno debemos ir practicando poco a poco e iremos notando pequeños cambios que finalmente se convertirán en una forma diferente y más adecuada de comportarnos para sentirnos mejor y más como realmente somos nosotros mismos. Si tendemos a comportarnos con un estilo más agresivo o pasivo, posiblemente generaremos más conflictos y roces con las personas con las que interactuamos. Ser más asertivos no eliminará de raíz estos conflictos, pero nos sentiremos mejor con nosotros y con los demás. A veces pensamos que nos comportamos de una determinada manera porque es nuestra personalidad y no podemos hacer nada por cambiar eso. Realmente esto no es así. Nuestro estilo de comportamiento se genera a raíz de nuestra personalidad que se ha ido formando a partir de todas las circunstancias que nos han rodeado y de las personas con las que hemos interactuado. Todo ello podemos ir modificándolo con la práctica.








