Las panaderías de Montevideo eran auténticas fábricas de pan y bizcochos. No solo por el volumen de lo que fabricaban, sino por la superficie de la planta a la que llamaban «la cuadra», y una cosa curiosa era que a casi todos los panaderos se les conocía con el nombre o apodo de Coco. Siempre era Coco, el panadero.
Literatura
Sanación nocturna

Yo no quisiera ser la llama que se esfuma
por el frío viento de un corazón gélido,
ni el herido de la guerra de las dudas,
ni la sombra falsa de un hondo misterio.
Culpable de mi compás
WHITE
Peto, detective del pasado (LIII)

Resuelvo un caso con ayudante.
—¿Cuántos años tenías cuando resolviste el primer caso en el colegio? –me preguntó Vera mientras ojeaba el primer bloc de los casos resueltos.
—¡Siete!, tuve que buscar un canario, un monedero y una goma de borrar de una compañera.
Peto, detective del pasado (LII) 12ª parte

—¡Cámbiate, tu turno ha terminado!
Con el pequeño tesoro en su bolsillo y una fiambrera en una bolsa, salió del bar.
—Te espero a las ocho.
—Aquí estaré.
—¿Qué tienes tú que ver con esa chica? –me preguntó Regina.
En vez de contestar, saqué el móvil del bolsillo de la camisa y abrí mi correo.
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Myka, gata negra con alma blanca

La llamada de hoy era diferente, era por una gata absolutamente sana y cariñosa.
“Callejero”

Hace poco escuchaba por una emisora radial una canción , mas bien un poema cantado con gran sentimiento por Alberto Cortéz. Le hacía un homenaje a un perro que si bien no era el suyo propio, el mismo animal lo había adoptado a él, al humano, como si los animales también sintieran la necesidad de cultivar el arte de la amistad.
Para tus días grises
Serrana de mis noches en vela

Al pueblo de Piornal y a su gente. A Marcos y a toda la familia Vicente.


