
Según el DSM-V, (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), ser dependiente emocionalmente puede encuadrarse dentro de un tipo de trastorno de personalidad. Hay que distinguir entre una forma de comportarse en un momento determinado de nuestra vida y de manera puntual, a un patrón de comportamiento perdurable e inflexible que se da en la mayoría de las relaciones interpersonales y causa un deterioro o malestar en la persona que lo manifiesta.








