Siempre es un momento difícil cuando decidís llevar a vuestro bebé a la guardería, llega la hora de separarse y asaltan las dudas y remordimientos. El periodo de adaptación es el proceso durante el cual el niño se integra en la vida escolar y termina cuando el niño asiste con normalidad, viéndolo como una situación cotidiana y regulando su actuación en el centro.
Para afrontar este momento con la máxima tranquilidad es conveniente prepararlo con antelación, sobre todo en encontrar la guardería adecuada. La mejor guardería es aquella que se acerca más a vuestras ideas de educación para vuestro bebé, debe ser una continuación de la educación en casa. Por ello es bueno visitar los diferentes centros infantiles, así como asistir a las reuniones que podamos, y pedir cita si es necesario para hacer preguntas sobre vuestro interés.
La entrada a la escuela es vivida como un momento difícil, ya que supone la separación del seno familiar donde los niños son centros de atención y se sienten protegidos y seguros, para adentrarse en un entorno diferente y más amplio de relaciones, lo cual puede producirles angustia y sentimientos de abandono.
Como hacer para una mejor adaptación
Debemos tener en cuenta que para nuestros pequeños el cambio es referido en muchos niveles, adaptación tanto al espacio como al ruido, a la voz de un nuevo adulto, como a nuevas costumbres, por lo que este proceso está lleno de avances y de retrocesos siendo muy importante la tranquilidad y la paciencia.
Educación y Salud
Hábitos infantiles perjudiciales para el lenguaje
Para muchos padres hay determinados hábitos tan naturales para sus hijos como tomar el biberón, dormirse con el chupete, tomar el pecho hasta edades avanzadas porque le relaja más al niño o chuparse el dedo. Pero lo cierto es que este tipo de hábitos tiene consecuencias no tan positivas para el desarrollo del lenguaje. Y es que la permanencia de estos hábitos que infantilizan en cierto exceso a los hijos, pueden crear malformaciones en las estructuras orales de los niños que conlleven a una modificación en la cavidad bucal bien en las estructuras dentales, maxilares o del paladar y por consiguiente alteraciones en los puntos de articulación.
Cuando se modifican las estructuras, los puntos articulatorios también se ven modificados por lo que se vuelve más dificultoso poder tener una buena y entendible dicción al hablar. Pero no sólo modifica la articulación, también altera la conducta del niño volviéndolo más infantil, con una relación mucho más apegada a ese objeto o hábito que no hace más que disminuir los estímulos y oportunidades de poder hablar, de poder equivocarse e ir perfeccionando sus palabras.
Este hecho se da en bastantes niños, y pasa desapercibido porque son conductas muy generalizadas y asociadas a los niños, pero debemos tener en cuenta que el uso del chupete por ejemplo, no debe excederse más allá de los 2 años de edad, así como el uso de biberón. El hábito de chuparse el dedo por el contrario, debería erradicarse cuando antes.
[Leer más…] acerca de Hábitos infantiles perjudiciales para el lenguaje