Es muy común que a lo largo de nuestra vida experimentemos cambios notables en nuestro interior. Puede que en la vida adulta apenas nos parezcamos al niño o niña que fuimos, o que queden unos pocos resquicios de nuestra personalidad juvenil, ya que solemos dejar por el camino parte de nuestra inocencia, nuestra alegría, la despreocupación que nos acompaña cuando no tenemos tantas responsabilidades ni tantos asuntos de los que ocuparnos. Las experiencias vitales que se nos van presentando van
Educación y Salud
El desapego emocional

El apego sería en psicología un vínculo afectivo profundo y duradero que suele surgir en la infancia con las figuras más significativas como padres o cuidadores. Este vínculo les proporciona seguridad, confianza y una base que les permite explorar el mundo que les rodea. De ese vínculo, además, depende en gran medida la futura personalidad, la autoestima y cómo nos vamos a relacionar cuando seamos adultos.
La influencia social

Uno de los campos más interesantes dentro de la Psicología sería la psicología social, donde se estudia el comportamiento del ser humano dentro de su grupo de iguales. ¿Sabías que hay muchas probabilidades de que alguien se comporte de una manera muy diferente cuando está sólo a cuando se encuentra respaldado por un grupo? Uno de los ámbitos de estudio de la psicología social es la influencia social y cómo las personas se influyen entre ellas o cómo nos dejamos influir como grupo respecto a ciertas tendencias ideológicas que marcan nuestro día a día. El mundo del marketing y la publicidad, los partidos políticos, incluso muchas personas que nos rodean, conocen estos aspectos y sacan provecho de ello, “manipulando” a otras personas para conseguir sus intereses.
Tomar decisiones

Durante la mayor parte de nuestra existencia nos encontramos tomando decisiones todo el tiempo, las cuales, van determinando cómo va a ser nuestra vida. En la infancia solemos estar más relajados en este aspecto, pues los adultos que están a nuestro cargo son los que van tomando las decisiones sobre nosotros que piensan son las más acertadas. A medida que vamos creciendo vamos sintiendo la presión de empezar a decidir y tomar decisiones, aunque al principio, durante la adolescencia, pensamos que es liberador poder decidir por uno mismo, cuando vamos haciéndonos adultos existen ocasiones donde sentimos una gran presión, ya que muchas veces no sabemos si la decisión elegida es la correcta.
Los 12 arquetipos de personalidad de Jung

Carl Gustav Jung es uno de los psicólogos más reconocidos e importantes. Filósofo y médico psiquiatra, elaboró infinidad de teorías muy interesantes como la de los arquetipos de personalidad. Los 12 arquetipos de personalidad de Jung permiten clasificar a las personas en uno o varios de estos arquetipos (a veces se comparten características de varios de ellos al mismo tiempo). Así podríamos explicar los diferentes roles que a veces adoptamos y también sería muy útil para un diagnóstico terapéutico y para establecer qué tratamiento sería el más conveniente. Puede que te sientas identificado con algún arquetipo o con varios. Te los muestro a continuación:
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Algunas curiosidades en psicología:

La psicología surge en el siglo XIX, como una rama separada de la filosofía, para dar respuesta a todas aquellas preguntas y curiosidades acerca de cómo funciona la mente humana, y cómo dicha mente, afecta a nuestro comportamiento. Corría el año de 1879 cuando el fisiólogo, filósofo y psicólogo, Wilhelm Wundt (1832–1920) fundó el primer laboratorio de psicología experimental en la Universidad de Leipzig, Alemania. Esta fecha es considerada el referente histórico que marca el surgimiento de la psicología. Durante todo este camino que nos lleva a nuestros días, se han descubierto infinidad de cosas acerca del ser humano. Aquí te muestro algunas de ellas:
Sanando traumas

Uno de los grandes logros de la psicología contemporánea es poner el foco en las emociones y cómo se gestionan. Una buena gestión y control emocional es la clave para poder tener una vida más plena. Ante una misma situación cada uno de nosotros reaccionaría de forma diferente. De igual forma, cuando algo nos sucede crea un impacto emocional distinto dependiendo de cada persona, de sus vivencias personales, de su personalidad, de su esquema mental. Cuando nacemos, además del gran porcentaje genético que poseemos y forma nuestra esencia, vamos viviendo diferentes experiencias vitales, vínculos personales, primero con nuestros familiares y más tarde con compañeros de clase y otros adultos. Todas estas interacciones van formando nuestra personalidad, además de una visión del mundo y de los demás que hará que tengamos reacciones y comportamientos determinados cuando algo nos pasa.
Síndrome nido vacío

Desde que llega un bebé a la vida de un núcleo familiar, el día a día de este núcleo empieza a girar en torno a esa nueva incorporación. Desde el embarazo ya empieza a ocupar un lugar muy importante y todas las decisiones que se toman son en base a este nuevo bebé. Citas médicas, horarios, cambio de rutinas y gestión de los momentos de ocio de la pareja serían ahora el nuevo día a día de ésta. Más tarde, clases, reuniones sociales como cumpleaños o momentos de juegos con otros padres y niños, clases extraescolares, citas con profesores y un largo etcétera ocupan gran parte del tiempo de los padres. A nivel físico y psicológico es una gran “carga” que perdura durante grandes periodos de tiempo. Hay personas que sienten que el papel de padre o madre copa prácticamente su existencia y asumen este rol como el más importante y relevante de su vida. Incluso, hay parejas que actúan como padres más que como pareja y la mayor parte de sus conversaciones e interacciones mutuas giran en torno a sus hijos.
Afecto mutuo

Gran parte de la insatisfacción personal que sufrimos día a día se genera a raíz de las interacciones con las demás personas que nos rodean. Debemos lidiar diariamente con desconocidos y con personas cercanas a nosotros, como familiares directos o más lejanos y con amigos y conocidos. Debido a las diferentes personalidades y por las experiencias vividas previamente, continuamente aparecen pequeños roces o incluso conflictos mayores. Aprender a lidiar con ello puede aliviar mucho nuestro estrés mental.
Dependencia emocional

Según el DSM-V, (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), ser dependiente emocionalmente puede encuadrarse dentro de un tipo de trastorno de personalidad. Hay que distinguir entre una forma de comportarse en un momento determinado de nuestra vida y de manera puntual, a un patrón de comportamiento perdurable e inflexible que se da en la mayoría de las relaciones interpersonales y causa un deterioro o malestar en la persona que lo manifiesta.
