
Durante la mayor parte de nuestra existencia nos encontramos tomando decisiones todo el tiempo, las cuales, van determinando cómo va a ser nuestra vida. En la infancia solemos estar más relajados en este aspecto, pues los adultos que están a nuestro cargo son los que van tomando las decisiones sobre nosotros que piensan son las más acertadas. A medida que vamos creciendo vamos sintiendo la presión de empezar a decidir y tomar decisiones, aunque al principio, durante la adolescencia, pensamos que es liberador poder decidir por uno mismo, cuando vamos haciéndonos adultos existen ocasiones donde sentimos una gran presión, ya que muchas veces no sabemos si la decisión elegida es la correcta.








