La adolescencia es un periodo bastante temido por los padres. Es una etapa con unas características propias que la diferencian de la infancia y de la etapa adulta. Podríamos decir que empieza cronológicamente a los 12 años y acaba a los 18 años. Aunque cada persona vive la adolescencia de una manera, existen rasgos generales dentro de este periodo, como por ejemplo:
Cambios físicos drásticos. El típico “estirón”, descrito como un periodo de crecimiento acelerado en altura, peso, órganos internos y su sistema muscular y esquelético. En las chicas se inicia la menstruación y el crecimiento de senos y vello púbico y los chicos también desarrollan vello púbico y facial, además de cambios en la voz. Todo esto unido a un posible problema de acné, hace que estos cambios notables a nivel físico desestabilicen en alguna medida a nuestros queridos adolescentes.
Cambios intelectuales. En este período el adolescente desarrolla el pensamiento abstracto y la toma de decisiones. Empiezan a formar una personalidad de cara al futuro, y es entonces cuando experimentan con la ropa, la música, incluso empiezan a interesarse por temas políticos o sociales. En esta etapa se necesita tener una imagen más clara de “quién soy” y “hacia dónde me dirijo”, que en la infancia no es tan necesaria.
Educación y Salud
Nódulos, pólipos y granulomas en las cuerdas vocales
En estado de reposo, las cuerdas vocales, que son las grandes responsables de que podamos emitir diferentes sonidos junto con otros órganos complementarios, suelen formar una abertura en forma de V que permite que el aire pase libremente a través de la tráquea. Las cuerdas se abren al pasar el aire hacia los pulmones (inspiración) y se cierran durante la deglución (comer) y al hablar.
Los nódulos, pólipos o granulomas en las cuerdas vocales son formaciones benignas en las cuerdas vocales que pueden causar habitualmente ronquera o una voz susurrada.
Estas formaciones pueden tener distintas causas: tener una tendencia a gritar o a hablar en un tono sobre elevado, tener reflujos gastroesofágicos, inhalar sustancias irritantes, haber tenido una intubación endotraqueal…
Los síntomas habituales consisten en ronquera crónica y voz entrecortada que se desarrollan en un periodo de no más allá de días o semanas.
Los pólipos y granulomas suelen ser más grandes y frecuentes en adultos, sobre todo en personas con oficios en los que deben hacer un excesivo uso de su voz en contextos en los que deben forzarla a niveles no recomendados como profesores, operadores, camareros, presentadores de actos, etc.
Mientras que los pólipos afectan a una cuerda vocal, los nódulos suelen afectar a ambas.
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Adaptarse a la guardería
Siempre es un momento difícil cuando decidís llevar a vuestro bebé a la guardería, llega la hora de separarse y asaltan las dudas y remordimientos. El periodo de adaptación es el proceso durante el cual el niño se integra en la vida escolar y termina cuando el niño asiste con normalidad, viéndolo como una situación cotidiana y regulando su actuación en el centro.
Para afrontar este momento con la máxima tranquilidad es conveniente prepararlo con antelación, sobre todo en encontrar la guardería adecuada. La mejor guardería es aquella que se acerca más a vuestras ideas de educación para vuestro bebé, debe ser una continuación de la educación en casa. Por ello es bueno visitar los diferentes centros infantiles, así como asistir a las reuniones que podamos, y pedir cita si es necesario para hacer preguntas sobre vuestro interés.
La entrada a la escuela es vivida como un momento difícil, ya que supone la separación del seno familiar donde los niños son centros de atención y se sienten protegidos y seguros, para adentrarse en un entorno diferente y más amplio de relaciones, lo cual puede producirles angustia y sentimientos de abandono.
Como hacer para una mejor adaptación
Debemos tener en cuenta que para nuestros pequeños el cambio es referido en muchos niveles, adaptación tanto al espacio como al ruido, a la voz de un nuevo adulto, como a nuevas costumbres, por lo que este proceso está lleno de avances y de retrocesos siendo muy importante la tranquilidad y la paciencia.
Hábitos infantiles perjudiciales para el lenguaje
Para muchos padres hay determinados hábitos tan naturales para sus hijos como tomar el biberón, dormirse con el chupete, tomar el pecho hasta edades avanzadas porque le relaja más al niño o chuparse el dedo. Pero lo cierto es que este tipo de hábitos tiene consecuencias no tan positivas para el desarrollo del lenguaje. Y es que la permanencia de estos hábitos que infantilizan en cierto exceso a los hijos, pueden crear malformaciones en las estructuras orales de los niños que conlleven a una modificación en la cavidad bucal bien en las estructuras dentales, maxilares o del paladar y por consiguiente alteraciones en los puntos de articulación.
Cuando se modifican las estructuras, los puntos articulatorios también se ven modificados por lo que se vuelve más dificultoso poder tener una buena y entendible dicción al hablar. Pero no sólo modifica la articulación, también altera la conducta del niño volviéndolo más infantil, con una relación mucho más apegada a ese objeto o hábito que no hace más que disminuir los estímulos y oportunidades de poder hablar, de poder equivocarse e ir perfeccionando sus palabras.
Este hecho se da en bastantes niños, y pasa desapercibido porque son conductas muy generalizadas y asociadas a los niños, pero debemos tener en cuenta que el uso del chupete por ejemplo, no debe excederse más allá de los 2 años de edad, así como el uso de biberón. El hábito de chuparse el dedo por el contrario, debería erradicarse cuando antes.
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