La adolescencia es un periodo bastante temido por los padres. Es una etapa con unas características propias que la diferencian de la infancia y de la etapa adulta. Podríamos decir que empieza cronológicamente a los 12 años y acaba a los 18 años. Aunque cada persona vive la adolescencia de una manera, existen rasgos generales dentro de este periodo, como por ejemplo:
Cambios físicos drásticos. El típico “estirón”, descrito como un periodo de crecimiento acelerado en altura, peso, órganos internos y su sistema muscular y esquelético. En las chicas se inicia la menstruación y el crecimiento de senos y vello púbico y los chicos también desarrollan vello púbico y facial, además de cambios en la voz. Todo esto unido a un posible problema de acné, hace que estos cambios notables a nivel físico desestabilicen en alguna medida a nuestros queridos adolescentes.
Cambios intelectuales. En este período el adolescente desarrolla el pensamiento abstracto y la toma de decisiones. Empiezan a formar una personalidad de cara al futuro, y es entonces cuando experimentan con la ropa, la música, incluso empiezan a interesarse por temas políticos o sociales. En esta etapa se necesita tener una imagen más clara de “quién soy” y “hacia dónde me dirijo”, que en la infancia no es tan necesaria.