
La etapa de la adolescencia es una de las más determinantes a la hora de formar la personalidad adulta. Todo aquello que nos ocurra en dicha etapa se queda impregnado en nuestra memoria para siempre. Si hemos tenido buenas relaciones sociales, si nos hemos llevado bien con padres o hermanos y también cómo ha sido nuestro desempeño en los estudios o en el trabajo, van a ser decisivos en nuestro yo del futuro.








