Un año más, el último fin de semana de mayo cierra los Juegos Deportivos Municipales con la disputa de las finales y la ceremonia de entrega de medallas. Bonito colofón para todos los participantes que este año han llegado a ser un total de 1.400 menores, conducidos por sus monitores y técnicos de la Concejalía de Deportes, que dieron un colorido especial al parqué del pabellón municipal con una grada repleta hasta arriba de familiares que no dudan en animar y aplaudir a estos pequeños campeones. Una ceremonia de los Juegos Deportivos Municipales que supone prácticamente la fiesta del deporte de base en Vélez-Málaga. Allí estuvimos y aprovechamos para hacer balance de la experiencia con la propia concejala del área, la andalucista Mª José Roberto, que destacó no sólo el éxito que supone la experiencia sino que subrayaba que supone la esencia y la razón de ser de una Concejalía de Deportes.
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Desde tiempos inmemoriales las personas han mantenido la costumbre de traer plantas de otros lugares del mundo. La mayoría de nuestros alimentos tienen su origen en puntos tan lejanos como América, Medio Oriente, etc. Desde el Neolítico se viene practicando el cultivo de plantas y su comercialización. Estos intercambios comerciales permitieron que pronto se expandieran todo tipo de plantas de interés para las personas, por todo el Mundo. El famoso descubrimiento de América por los españoles (que en realidad ya estaba descubierta y colonizada desde miles de años antes por personas venidas de Asia) se ha ido incrementando la colección de plantas nuevas, unas veces como alimento (ej.patatas, tomates, aguacates, etc.), otras como ornamento (ej. jacarandas, pasifloras, cactus, etc.), otras como medicina, etc. Estas costumbres no han cesado, y todavía hoy se siguen importando nuevos alimentos y plantas que actualmente proliferan por nuestros campos de cultivo y por jardines, rotondas, parques, etc. de nuestros pueblos y ciudades.
Ignacio Dean, un malagueño de 35 años, es el primer español que ha dado la vuelta al mundo a pie, una empresa que le llevó tres años y que “hubiera sido imposible si la humanidad fuera mala”, explica el caminante-aventurero.